Los carros siguen las instrucciones de las luces del semáforo, los colores ordenan el tráfico. Verde para avanzar, amarillo preventivo y rojo como alto. Es en este último color cuando hacen su entrada nuestros héroes. El Hombre Sin Camisa lleva dos banderas con los colores del arcoíris, su inseparable amigo, Larguín, también trae banderas, pero se distingue por los zancos y el uniforme lleno de lentejuelas. Ambos bailan al ritmo del tambor que toca su esclavo voluntario, Nicolás Guillén II. Algunos automovilistas miran con desconcierto el concierto danza performance que los extravagantes personajes realizan, otros sonríen y preparan las monedas. Cinco segundos antes de que el verde aparezca Nicolás Guillén II hace un redoble satánico y el Hombre Sin Camisa junto a Larguín avanzan decididos hacia los carros. Son catorce pesos los que recolectan en su expedición cooperativa. El Hombre Sin Camisa voltea y le dice a sus camaradas "Buen trabajo mis amores", después le da una nalgada a Nicolás Guillén II como detalle cariñoso. En el mismo semáforo un limpiaparabrisas hace una ofrenda al dios de los indigentes, Chemotl; también está el vendedor de periódicos y la señora de los chicles que se sabe todos los chismes. Ésta les dice que en la radio avisaron de una marcha para defender a la familia cristiana, "Pasarán por aquí como en diez minutos". El Hombre Sin Camisa escucha a la señora y en su cara un rictus de preocupación aparece, ¿qué es eso de la familia cristiana? Se imagina a Pedro, María y Jesús avanzando al frente de la manifestación. Larguín nota la preocupación de su amigo y le dice "Tenemos que movernos, vamos al de Camelinas, si nos quedamos las cosas se pondrán feas". El Hombre Sin Camisa mira sus banderas coloridas y responde "No, tenemos una misión mi querido Larguín, no nos moveremos, nuestra sexualidad nada tiene de malo". Larguín quiere protestar pero sabe que será inútil, ahora es demasiado tarde. Gritos y consignas, carteles con leyendas homofóbicas: Fuera los putos de Morelia, Lo normal es por la vagina y nada más, Dios odia el sexo anal, La familia cristiana contra la sodomía, etcétera. Están cerca, unos cincuenta metros separan al Hombre Sin Camisa de los heterosexuales fundamentalistas adoradores de la cruz, Larguín tiene miedo de que termine mal el encuentro, una intuición funesta lo aborda. La multitud observa al Hombre Sin Camisa quien ha puesto sus banderas en lo alto, desafiando al peligro se queda parado en medio de la avenida, Larguín duda un instante pero luego se acerca a su inseparable amigo y también alza sus banderas. Nicolás Guillén II toca un ritmo violento que acompaña perfectamente la furia de los cristianos. Al otro día los periódicos dan la noticia: Dos homosexuales son asesinados por una muchedumbre, sus cuerpos fueron encontrados despedazados en la avenida Libertad. Nicolás Guillén II sobrevivió, él es heterosexual, gracias a dios. En el semáforo pusieron dos cruces, vaya ironía.
domingo, 30 de agosto de 2015
viernes, 21 de agosto de 2015
Toxicodendron radicans
Atacada
por un puño
de habladurías
Irritada
la piel del puño
hasta la sangre
Venenosa hiedra
de los decires.
por un puño
de habladurías
Irritada
la piel del puño
hasta la sangre
Venenosa hiedra
de los decires.
Genuflexiones verbales
* La palabra era dendriforme, en forma de árbol. La escuchó vio en el comercial del canal cultural. La tv educa, pensó.
* Dislalia, porque no juego a los trabalenguas.
* En vez de autobiografía escribió su auto-hagiografía.
* Un edificio le sirve de trampolín. Resignificar el mundo. El agua es concreto.
* En vez de autobiografía escribió su auto-hagiografía.
* Un edificio le sirve de trampolín. Resignificar el mundo. El agua es concreto.
Filantropía y esmero
Ayudo a una anciana a cruzar la calle. Doy limosna a los indigentes que están por todas partes. Presto dinero a mis familiares y a los amigos que han caído en desgracia. Asisto a los enfermos, visito a los presos. Compro en las tiendas del barrio, aunque sean los mismos productos que venden en los centros comerciales, no importa. Trato de perdonar y amar a mi prójimo, barro el frente de mi vecino, voto por el PRI, separo la basura. Al final del día, cuando mi fuerzas ya no dan para más, recojo a ese perrito atropellado que aúlla desesperado, curo sus heridas y lo alimento.
Misantropía matutina
Quisiera hacerlos felices a todos, aclaro que no es lo mismo que verlos felices, por eso rezo cada noche por la destrucción del mundo, por la explosión de la tierra de una vez y para siempre, el fin de la humanidad, humanidad que nunca fue. ¿A qué dios le rezo? A la mayoría, por si acaso, para no equivocarme y saber cuál de ellos realmente nos ama. ¿Qué culpa tienen los otros seres? No hay culpa, es el sufrimiento inagotable e inherente del Ser, nuestra subjetividad castrante únicamente ocasiona dolor. La cultura nos ha deformado hasta la sonrisa, somos más insensibles que al principio, un libro no detiene las balas, una carretera no quita el hambre. ¿De qué podemos sentirnos orgullosos? De los panteones. Tuve una visión, la no existencia es la felicidad. Estos son mis deseos para la colectividad: muerte y destrucción. Soy, más que profeta, dictador.
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