viernes, 11 de agosto de 2017

Las edades de la poesía

Si hay una poesía juvenil también existe una poesía adulta que llegará a la vejez, ésta pasó por la adolescencia e incluso fue poesía bebé. Me declaro seguidor de la poesía que aún no ha nacido.

Con título y sin título

Auténtica poesía sólo la mía, lo demás es basura versificada
Para tacos los de aquí, allá venden mentiras con tortillas
La gente oye, mas no escucha la música de las esferas
Nosotros hacemos teatro, quién sabe qué harán los otros
Olvida todo lo que aprendiste antes, ahí te va la neta 100%
Because I say so!/Porque se me hinchan los imperativos
Zangolotearse cualquiera puede, bailar nada más mis pies
Chicharrones axiológicos que truenan y relampaguean (salsa y crema)
La verdad es ésta, quien diga lo contrario miente al cuadrado
Tres veces cantará Pedro antes del Vo.Bo. del Gallo Oficial
Y en ningún lugar llueve tanto como en este desierto semántico.

Churipo es mi nombre

Churipo, así me llamo, éste es mi nombre. Crecí viéndote de lejos, como promesa de presidente. A las tres de la tarde me sale la sangre del recuerdo, suenan las campanas de tus ojos, Jesucristo resucita. Las rosas son sables, las mañanas de tu pelo, ¿cuánto me debía la vida y cuánto me depositó? Es la gente puro pedo, no me gusta el rock and roll, ya te dije que me llamo, a mí nadie me invitó.

Allen fue al mercado o del pastiche a cinco el kilo

He visto a las mujeres más bellas de mi generación caminando entre los puestos del mercado. Las vi comprando arroz chino, ropa de paca, queso Cotija, etcétera del marchante; todas, sin excepción, regateaban, porque así lo dice la costumbre, fundamento de la tradición, aunque la costumbre no es tan fuerte como creen los trovadores. Estas mujeres aligeran la carga de los vendedores, pelean entre ellas por la mejor mercancía y jamás han dejado de brillar entre las lonas amarillas, rosas y azules que cubren los puestos de cada lunes. Muchas se han estrenado como madres y hay quienes las acusan de los próximos males de la humanidad, pero el ciclo se cumple sin que importen los señalamientos de los señoritos y las intelectuales folk, al final el amor se convierte en taco y ellas los piden para llevar.

Rulfo, miseria y mentira

Leí por primera vez a Juan Rulfo cuando iba en la secundaria, en dos días devoré El llano en llamas y Pedro Páramo, recuerdo que me gustaron bastante los cuentos "Acuérdate" y "Es que somos muy pobres"; la novela Pedro Páramo me confundió "un mucho", en ese momento no supe si los personajes estaban vivos o muertos, la trama era como un laberinto, andaba perdido, pero algo se quedó en mí, como una espina de cardón, ahí la dejé, no quise sacarla.

Años después, en 2004-2005, participé con el grupo de teatro Foro 4 en el montaje de ambas obras, Sergio Camacho nos dijo que cada actor podía escoger los cuentos de su preferencia para ser interpretados, escogí los que arriba menciono, más el de "No oyes ladrar los perros"; también salí en Pedro Páramo, hacía el papel de un revolucionario, a pesar de que mis diálogos eran muy flacos yo le echaba hartas ganas, sólo decía: "Semos trecientos" y otra cosita del mismo tamaño.

Releer a lo largo y ancho de estos años las obras de Rulfo me ha aclarado antiguas dudas y se han abierto otras, muy profundas. Esto es lo que hace a una obra universal, clásica o como quieran llamarla, no se agotan sus posibilidades, sus lecturas son infinitas; por más estudios sesudos que investigadores e intelectuales hagan sobre ella sigue virgen para los nuevos lectores, para los "oídos y ojos muchachos". Rulfo escribió una obra tan sencilla que es compleja por esto mismo, "quería escribir como se habla, no hablar como se escribe".

Tuve la oportunidad de entrevistar a su hijo Juan Carlos para un festival de cine de Morelia, por supuesto le pregunté por su padre, él respondió con algo de enfado, dijo que sí había algo de la estética rulfiana en su obra documental pero que estaba intentando otras cosas, no insistí porque hablaba poco, algo que le venía de familia.

Rulfo fue un mentiroso profesional, en el sentido que Platón acusaba a los artistas, maestros del infundio, y él se aprovechaba de esta situación, sabía que desde el recuerdo ya estamos ficcionando. De ahí que en las cuatro o cinco entrevistas que se conservan a veces se contradiga en sus decires, era su estilo y eso lo divertía, aunque pocas veces se le vio riendo, era un tipo que le dio mucha importancia al humor, pero también a la crítica de un país que conoció bien. Me quedo con esto que expresó en una de esas entrevistas: "México no va a arreglar sus asuntos hasta que no elimine la profunda miseria en la que viven sus pobladores".

Las tres primeras letras del alfabeto

a) Vi el cuerpo tirado en medio de la calle, parecía que flotaba sobre el charco de sangre. Le dispararon a quemarropa, muy cerca de donde él trabajaba. La policía tardó en llegar, el cadáver se asoleaba tranquilo, como si no se enterara de la desgracia que le acontecía.

b) Cuando llegué a la casa y encendí la computadora quedé sorprendido porque esta misma imagen estaba por todas partes, se organizaban protestas del gremio periodístico, los usuarios de las redes mostraban su indignación, hacían reclamos, clamaban justicia.

c) A una semana de lo sucedido, y tras varias noches de insomnio, la escena me persigue, puedo oler la sangre secándose al calor del medio día. De la rebeldía virtual ya nadie se acuerda, tengo la sensación de que nos dosifican la tortura, han encontrado la medida.

Apuñalan a sacerdote

Pasó en el presbiterio
Miguel Machorro su nombre
Intentaron degollarlo/pulmón herido

La misa de seis acababa/llegaba al final
(Fue trasladado en helicóptero)

Ocurrió
en la catedral
de la capital metropolitana
(Casi no venía por aquí, le tocó la mala suerte)

Entregado al solemne ritual
sacerdote cabal
Declararon a los medios voceros del clero mexicano
El abogado de la arquidiócesis de México
Sí, lo lastimaron, pero no podemos hablar de:
¡TERRORISMO!

El que lo apuñaló
declaró ser artista norteamericano
performance&dance

a unos

A otros les dijo que era francés
A otros les dijo que era lunes
A otros les dijo que

No murió

Pasó en el presbiterio
Miguel Machorro su nombre
El del cura-sacerdote-padrecito
(¿Tú lo conocías, Edwin?)

Un hombre con barba
y cabello oscuro
atacó a Miguel Machorro.