martes, 12 de noviembre de 2019

Tilde

No tengo ropa caliente
En el año del caldo del Oso
Y el atole con el dedo
Fumamos piedra
Abuelita chocolate
Los niños pasean católicos
Juegan al papá y a la cuñada
Besos de lengua en dos tortillas
Aviento bombas que no estallan
Si estallan no estaba yo ya
Luego pienso que existo
La tv me libre del conocimiento libre
La policía defiende lo indefendible
¡Viva la popó-licía!
El ganglio suena a sexo en mi oído
El artículo "el" puede ser pronombre personal en tercera persona
La poesía y el acento vienen después
Ocaranza al revés: los hijos de los alcohólicos son licenciados
Hacer haciendo cuando todo se ha dicho
Plática de borrachos

jueves, 27 de junio de 2019

La la la la larara o de lo dulce

“De lo poco que recuerdo de mi mamá es que era muy alegre”, habla uno de los personajes de la obra escrita y dirigida por Manuel Barragán, “L’Ate. Adiós, un abrazo y un dulce para el camino”, protagonizada por Teresita Sánchez, Noemi Uribe, Paulina Rosas y Yamel El Mosri. Esta tragicomedia con momentos durísimos se estrenó el jueves 23 de mayo en el Foro La Ceiba, ubicado en Lacas de Uruapan #301, colonia Vasco de Quiroga, comenzó a las 8:00 p.m., me senté frente a la mesa de la cocina donde se preparan las ricas mermeladas y los sabrosos ates de guayaba.

La gente esperaba la segunda y tercera llamada. Llegué 7:40, pasadas. Me encontré con unas amigas. Alguien estaba contando un chisme ahí afuera de La Ceiba: “¿Ya sabes que Teresita dejará el teatro?”. La noticia me pareció infundada, aunque nunca se sabe con la Tere. Dieron la segunda llamada, los que llegaron temprano, algunos con reservación, estaban empoderados, circundaban la entrada del foro que sobrevive más allá del primer cuadro de la ciudad. Para ingresar, después de la tercera llamada, lo vocean a cada uno por su nombre, yo, que no llevaba boleto, tuve que esperar hasta el último, pero al entrar, el mismísimo Manuel Barragán me sugirió un lugar privilegiado, de frente a la acción teatral. Los últimos, a veces, tenemos suerte. 

Una mujer abandona a sus hijas, tres chamacas. Otra mujer las adopta, pasan lustros sin saber de la madre biológica, pero también son lustros de amor y entrega de la verdadera madre, cuidado y entrega, “el darse como si”. La vida de todas ellas (todas) está atravesada por la desgracia, transversalidad doliente, de las novias dejadas por motivos LGBTTTIQ+ a la súbita muerte, pasando por el incesto, la ingratitud y la mentira, ¡qué bonita familia! Histeria-historia con Fantasmas. Lo triste de ser espíritu, el ate ni ningún otro dulce puede ser degustado. 

La dramaturgia de Barragán juega con lo melodramático, obtiene el oro de las minas de las telenovelas, que las hubo muy buenas, usa la miel y la hiel para edulcorar un mundo atroz, brutal y voraz, pero al final hay luz, lágrimas y risas… de fondo “Rosas en el Mar” cantada por Massiel: Voy buscando un lugar perdido en el mar /Donde pueda olvidar del mundo la maldad /La soledad quiero buscar /Para poder vivir en paz/Es más fácil encontrar rosas en el mar. La la la la larara…

Y a pesar de la dura prueba, al final triunfa la mermelada. El público lloró, se impresionó con varias de las confesiones y soltó mucha carcajada, mejores señales no hay, ahí están las pruebas que pide el remitente. La redención es muy importante, son tiempos de odio y venganza, el perdón, pareciera, no es la opción. Acertada decisión de Barragán al juntar a estas cuatro actrices.

Los créditos completos son: Asistente General, Ariadna Ponce; Producción, Vaso Teatro; Asesoría, Conchi León; Piezas Musicales, Eros Ortega; Escenografía y Utilería, La Compañía; Vestuario, Venus Solorio y Vaso Teatro; Iluminación, La Compañía; Diseño Gráfico y Fotografía, Cristina Bustamante.


Agua sin inteligencia

Cualquier extraterrestre que visite México se dará cuenta de la vida poco inteligente que aquí hay. ¿Por qué poco inteligente? Simple, la existencia de los partidos políticos nos expone al escarnio intergaláctico.

Familia, mujeres y estadísticas

"Para romperte la madre nadie como tu familia", con esta frase la película Crónica de un desayuno intentó ganarse un poco de público allá, en el lejano 2000, fecha futurista del pasado. Hoy, martes 21 de mayo de 2019, después del asesinato y violación de una niña de once años en Las Trojes, Pátzcuaro, el enunciado toma otro cariz.

Ayer hablaba con Raquel Almaguer sobre este crimen, le expuse mi corazonada, "creo que el asesino es alguien de su familia, ¿quién más sabía que la pequeña estaba sola?", mi interlocutora guardó silencio, ambos hemos tenido conocimiento de cosas terribles llevadas a cabo por los "seres queridos" de las víctimas.

Hace rato leí los boletines que están difundiéndose sobre el cobarde acto, informan que el principal sospechoso es el hermanastro de la pequeña, un joven de 23 años de nombre Isidro. En otras notas explican que su hermano mayor no estaba con ella porque fue a laborar como repartidor de pizzas. ¿Por qué es peligroso que una niña esté sola en su casa?

La chapa forzada, la menor de edad golpeada, violada y degollada; la mamá y el papá regresaron por la madrugada, habían salido a trabajar, encontraron a la chiquita sin vida y, puedo imaginarlo, en un charco de sangre; pesadilla sobre la que hay que reflexionar, tratar de entender qué está detrás de todo esto.

Diariamente, y debería asustarnos esta cotidianidad, niñas, adolescentes, decenas, centenas de mujeres son violentadas, vejadas por parientes, vecinos, amigos y desconocidos; la balanza nació desequilibrada, ni la mitad de la mitad de estos casos se denuncian, y como quedan en la impunidad, muchos (y muchas, hay que decirlo, también hay mujeres que violan y matan a otras mujeres) no lo piensan dos veces y cometen crímenes como el de la niña de once años que ayer se convirtió en una cifra más, estadísticas del mal, pues ni su nombre sabemos.

Cifras: Son asesinadas, aproximadamente, 140 mujeres por año en Michoacán, según cifras comparativas de Humanas Sin Violencia, Inegi y periódicos como La Jornada y Milenio. Pero faltan los casos que no se denuncian.

Svendson, el asesino de vacas

“Se estrenó en 1939 y mira, todavía está vigente”, estas palabras las pronunció Fernando Ortiz, director de teatro y morenazo de fuego, al terminar la obra ¿Cuánto cuesta el hierro?, escrita por Bertolt Brecht y adaptada por el también líder espiritual del Colectivo Sesenta Mil. Los hechos ocurrieron en el Café de Olmo la noche del 15 de mayo, aproximadamente a las 20:30 horas, hasta el momento se desconoce el paradero del asesino.

“Este mundo está lleno de mentirosos, ladrones y asesinos”, expresa un cliente a Svendson, vendedor de hierro y testigo de la maldad omnipresente. Pues resulta que este cliente… Mejor no, resultaría muy sencillo dar aquí el desenlace de la obra, sólo la puntita. Con las actuaciones especiales de: Eva Sánchez, Yazmín David, Paty Arellano, Nacho Tena y Alex “Tropicuyo” García. ¿Cuánto cuesta el hierro? nos invita a pensar en la complicidad y la responsabilidad al ritmo de cumbia, tango, salsa, bolero y balada. Apaguen sus celulares.

Supositorios y hermenéutica: El vendedor de hierro podría ser México, silencioso cómplice, comerciante de almas e hidrocarburos; el asesino, supongamos, Estados Unidos. El dicho nos ayuda en la aproximación de la trama, siempre el dicho: Tanto peca el que mata a la vaca como el que le agarra la pata. Pecados, judeocristiana herencia que aún nos acompaña y rememora los campos de concentración en donde la humanidad se fue al carajo.

En su contexto, Brecht, al escribir esta obra, criticaba la supuesta neutralidad de algunos países en la gran guerra, nótese las minúsculas. Pero Fernando Ortiz le apuesta a lo abierto, de ahí las palabras iniciales de esta digresión; múltiples interpretaciones de un acto cobarde, pues mientras le paguen, el mercader de armas no tiene problemas para venderle a un fundamentalista el cuerno de chivo o una granada. ¿Cuántos Svendson conocemos? ¿Seremos nosotros un Svendson más?

Actuación impecable y divertidísima la de Eva Sánchez, ella le da vida a Svendson, así mismo sus compañeros de escena, cantan todos cual La Academia de Platón, gestos y escotes. “Este es un teatro independiente, no tiene nada qué ver con ninguna institución”, categórico expresa el director y gran jefe, Fernando Ortiz, le creemos. Música en vivo, sensualidad, ron con cola, crimen y castigo, pero ¿cuánto cuesta el hierro? Una corona y dos victorias.

Fotografía de Wendy Rufino

Sensacional de efemérides

Juan Rulfo no murió, regurgitó al tercer día y está sentado a la derecha de Pedro Páramo; regresará a Comala cuando termine de escribir su novela La cordillera. Se rumorea que también recibe cinco millones de pesos por parte del gobierno federal, programa de ayuda a los muertos vivientes.

Maestro francés quiere unirse a la CNTE o al SNTE

En esta euforia del 15 de mayo, ya que casi la mitad de la humanidad se siente maestro, quiero traer a colación un documental del director Nicolas Philibert, Ser y tener (Éter et Avoir, 2002, Francia). Metáfora de la enseñanza, como lo expresa su autor en una entrevista realizada por Aurora Intxausti para El País (02/enero/2004): “No es un estudio sociológico de la enseñanza primaria en Francia. Se trata más bien de un cuento, de una fábula, de un western”.

Una pequeña escuela rural en Auvergne reúne a chamacos de diferentes edades, el maestro, Georges López, se entrega a la docencia en cuerpo y alma, pero también él se nutre de lo que los niños (y no tan niños) le dan, ida y vuelta, carrusel del saber. ¿Cómo aprendemos a aprender? Esta pregunta está presente en varios de los documentales de Philibert, quien también es filósofo y una persona muy sencilla, lo comprobé cuando platiqué con él hace más de diez años en la avenida Madero de la capital michoacana.

Ser y tener se construyó a partir de intuiciones, no de una investigación sesuda sobre el tema de la educación, el director no intenta demostrar nada, más bien quiere plantar/plantear dudas en los espectadores, él mismo lo dice, no me

invento nada, incluso hace hincapié en la subjetividad de su mirada: “El documental siempre ha sido víctima de muchos malentendidos. El espectador siente que lo que ve es realidad bruta y hay que tener en cuenta que es una visión subjetiva del realizador. No es real, sino una interpretación de la realidad”.

Hay momentos realmente mágicos en este documental, especialmente en los que participa el pequeño Jojo, el más chiquito de la clase, las preguntas que le hace al profesor son de antología; además, están los enredos del recreo, donde la temporal falta del adulto vigilante muestra a los menores con sus afectos y defectos, la crueldad nos viene desde la primera edad, véase El señor de las moscas, novela de William Golding. La acción, sí, acción, ocurre en un año, durante las cuatro estaciones, esto nos brinda la posibilidad de acompañamiento en el crecimiento de los alumnos y del maestro, de los pajaritos a la nieve, el tiempo también es maestro.

El punto que quiero subrayar es el de la demanda que interpuso Georges López en contra de Nicolas Philibert. El primero acusa al segundo de utilizar su imagen sin su permiso, por lo que exige una retribución económica. La imagen que teníamos del amoroso maestro se cae por las escaleras y se descalabra, no muere. Philibert ha declarado hasta el cansancio que habló sobre este punto con el maestro de Auvergne, habían acordado, de palabra, que no habría paga, pues el documental no es exactamente el género cinematográfico con el que un director se hace rico. Esta actitud me recordó a mis queridos paisanos, quienes a veces, no pocas, se preocupan más por los beneficios monetarios que por la calidad de lo que enseñan.

Expuesto, Georges López nos demuestra que el ser humano no es ni bueno ni malo, hablo de la totalidad, sólo responde (respondemos) a las circunstancias y a su contexto, a sus necesidades, traumas e intereses. El documental de Philibert continuó años después de finalizado el rodaje, Georges López hace un excelente papel como maestro, y cuando termina la clase, va en busca de un dinerito extra, ¿a poco no sería un buen camarada del SNTE o de la CNTE? Vean Ser y tener, está en Youtube.

Algo de la filmografía de Nicolas Philibert:
Nénette (2010, Francia)
Regreso a Normandía (Retour en Normandie, 2007, Francia)
Lo de menos (La Moindre des Choises, 1996, Francia)
Ciudad Louvre (La ville Louvre, 1990, Francia)