Traes el agua turbia y me pides que la beba. Lo hago. En la tarde siento un dolor intenso en mi estómago. Ya por la noche muero, pero no de sed.
lunes, 26 de agosto de 2013
Colgó sus pies del poste y se dispuso a interpretar el mundo desde esta perspectiva. Las cosas, personas, eventos, sucesos, absolutamente todo estaba de cabeza. Iba bien, hasta que llegó el ayuntamiento. Le pidieron sus permisos y como no tenía tales lo bajaron a la realidad. A pesar de esto, cada que podía, se volvía a colgar, burlando leyes y trámites, viviendo con la sangre en la cabeza.
La luz roja aparece. Caras de humo que a veces sonríen. Un espejo retrovisor que dice no. Grita de dolor ese carro, su dueño insufrible lo lastima de rabia. Un señora, un niño, una cuerda floja. Y estoy soñando en medio de este río mecánico, navego de esperanza. Cobijado entre nubes negras donde dibujo tu rostro. ¿No quieres cooperar?
Hondo como los charcos de la inteligencia, sumergido en la apariencia.
Tranquilo, igual que las mariposas aplastadas por los turistas.
Esperando la primer nota de las ambulancias, cuatro de la mañana.
Hay quien dice madrugada cuando ve a un gato.
Vivo como los alacranes en los maderos, ¿qué es de su vida?
Tranquilo, igual que las mariposas aplastadas por los turistas.
Esperando la primer nota de las ambulancias, cuatro de la mañana.
Hay quien dice madrugada cuando ve a un gato.
Vivo como los alacranes en los maderos, ¿qué es de su vida?
El leitmotiv de mi existencia se encuentra entre las sábanas de tu cama, no tengo que investigar más ni hacer guiños al lector, hablo del tema principal de la tesis de mi vida. Veo a la gata que duerme y pienso en sus sueños diurnos, ¿soñará contigo la gata? Mi voluntad es fuerte como el alcohol y ahora entiendo a los indigentes que se arrastran por amor. ¿Amor?, qué feas son las palabras cuando no toman partido.
Brillaban tus ojos, lo noté desde lejos, fue así que me perdí a voluntad. Porque soy un barco a la deriva en el mar de lo inesperado. Pobre mar, tantos adjetivos y tanta sal. Pobre mar, yo sobre él y él soportando la carga de mis ilusiones. Me oxido, qué más da, al fondo. La luz de tus ojos seguirá brillando cuando en las profundidades esté. Y saldré de nuevo a buscar el faro móvil de tu existencia.
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