lunes, 7 de septiembre de 2015

A propósito de Aftermath

  Tu cuerpo es frío y lo acaricio, nuestro hotel se llama SEMEFO.
  Creo porque puede ser cierto. ¿En qué creo? En todo lo que salve. Creo en el cielo y en la tierra, en las promesas de los vivos y los muertos. Creo en lo absurdo y en la ciencia, que son lo mismo. Creo en la tecnología porque el mundo cree en ella. Creo en el odio de mis enemigos y en el amor de los poemas. Creo en la escalera, peldaños y escalas. Creo casi en cualquier cosa menos en mí, porque me conozco.

Informes sobre usted

  Le preguntan acerca de los huracanes que atacan las costas del país en esta temporada de ídem, entrevista sorpresa, su café espera, el azúcar y la crema lo miran con ese animismo del que quiere escapar a las situaciones bochornosas. Continúan con su trampa, hablan de una entrevista, vox pópuli, alegan. Quieren saber del tiempo en general, como si no pudieran comprar un diario o revisar los pronósticos en algún sitio de internet. Se refieren al tiempo pero usted sabe, entiende, que no es Cronos ni Aión del que hablan sino del tiempo como clima, un equívoco muy común; la lluvia constante hasta la inundación, el viento violento que levanta personas como bolsas de plástico, los truenos y no los relojes de arena ni las clepsidras. Responde con una sonrisa forzada que es una evasión a la cuestión en turno, el gesto típico de los que no quieren meterse en problemas, le aburren las explicaciones, darlas y que se las den. Desvían el asunto principal, se van por la tangente, cotangente, seno y coseno, quieren saber su opinión de los últimos acontecimientos político culturales, pues el tiempo sólo era un pretexto para la conversación, una introducción al cuestionario real. ¿Votó usted? Silencio. ¿Por quién lo hizo? Silencio. ¿Asiste al teatro, a los conciertos de la sinfónica, a los eventos culturales? Silencio. Entonces la pregunta aparece, es sacada del sombrero de la improvisación: ¿qué opina de la eutanasia? Incómodo momento ante el café que continua la espera, en dirección hacia los polos va, se enfría. ¿Por qué tendría que responder? Usted nunca les ha preguntado a ellos sobre el calentamiento global o de los reptilianos. Cada quien su vida, su estar con los otros no está supeditado a este tipo de informaciones. Usted es una persona más o menos culta, con estudios más o menos profesionales, lee cuatro libros al mes, no son muchos pero son suficientes para una vida más o menos tranquila. Jamás ha aparecido en los medios de comunicación masiva, le parecen una tontería esas respuestas que dan los funcionarios cuando quieren hacerse notar en un tema del que no saben nada. Insisten, porque la obstinación es su oficio. Ellos están ahí, con su micrófono escupido, la cámara fálica que todo penetra, credenciales que justifican su impertinencia. Los otros clientes del establecimiento al aire libre lo miran con ansiedad, quisieran estar en su lugar, usted sigue callado. Presencias fortuitas, la suya y la de los demás, podría haber sido otro, cientos de personas tienen respuesta a esta pregunta y a la del tiempo también, los ha visto, sabe que existen, son esos necesitados de conversación, una limosna de acompañamiento, de calor humano. Discurrir sobre este tema es ocioso para usted, poco aportaría a la discusión real que ocurre en los tribunales y en las universidades. Mientras menos hable con los prójimos mejor, la misantropía le brota por los poros de la piel, que el vecino se vaya al carajo, también los reporteros. Ellos lo miran con la esperanza de que diga algo valioso o algo muy tonto, cualquiera de las dos respuestas los beneficiará, buscan la nota sin importar cuánto incomoden con su presencia que nadie pidió. La respuesta que usted emite le pone fin al episodio: "Tengo cáncer".

domingo, 30 de agosto de 2015

8:00 a.m.

  Otra vez la mañana desmañanada, pocas ganas de continuar tiene, de convertirse en medio día. En la calle las señoras barren sus vergüenzas consuetudinarias. Los niños van a la escuela sin pensar en la crisis mundial, en el precio del dolar. Un perro callejero husmea en las bolsas de basura, pero no hay algo que valga la pena, la pobreza ha mermado los desperdicios. El sol aparece en intermitencias, tal vez llueva.

Ánimas García

—Dame un litro de mezcal que voy a transformar el mundo.
—Pero si no puedes hacer lo mínimo que es trabajar, ¿cómo le vas a hacer si todo el día andas borracho? No tienes remedio cabrón.
—Tú dame lo que te pido, estoy planeando, ¡pensando!, quiero ser alguien importante, un señor respetable...
—Ya Ánimas, vete a dormir. Tú mujer y tus hijos te esperan desde hace días, sosiégate, estate en paz. Además, no te hagas, me debes cinco litros de mezcal, ¿vas a pagar o vas a hacer como que la Virgen te habla?.
—Bueno, aunque sea sírveme una copita para aguantar el camino hasta mi casa, quiero aclarar las ideas.
—No te sirvo nada, vives a media cuadra de aquí, ¡a chingar a su madre! Ya me cansé de estar arreando burros, y si no me pagas voy a mandar a los gendarmes por ti.
—¡Pinche envidia! Por eso el país no prospera, desprecian y humillan a las mentes más prometedoras, porque yo sé, sé mucho, falta apoyo, solidaridad. Pero llegará el día en que rogarás para servirme y todos en este mugroso pueblo pedirán mi consejo y... Otra más, la última y me voy, ¿sí?

Pipí

  Orinar la cama, infinitivo húmedo. El Yo no pudo llegar al baño. Orinar la cama, despertar al de a lado con un lago amarillo. El Yo hizo agua del vino. Cuando despertó el charco estaba ahí. La incontinencia del ser devino en meados. Hijo, ya volviste a manchar el colchón. ¿No pudiste aguantarte? La respuesta tiene que ver con el alcohol y la marihuana. Pudo ser peor, pudo ser marrón.

Impuesto al valor de la espera

  La voz femenina da los turnos cada dos minutos, números hasta la desesperación: C6091, módulo 23; 327, módulo 09; C6101, módulo 12... Sólo los robots pueden trabajar de esta manera. Repetitiva música de fondo para aminorar lo disminuido: smooth jazz, Chamín Correa, ranchera de Luis Miguel. Con cita, sin cita. Dos filas. ¿Ya lo atienden? ¿Qué trámite viene a realizar? ¿Ya está dado de alta? ¿No? Credencial, copia; acta de nacimiento, copia; comprobante de domicilio reciente, copia; una memoria o un disco. Insufrible situación, insoportable sensación: la espera. Los trámites burocráticos son la evolución de la tortura medieval. En el baño no hay papel. Los rostros de las personas se llenan de moscas. ¿De quién es esta niña? La entrada es por el otro lado señor. ¿Un café? La amabilidad también es un trámite. Firme aquí, igual que como está en su identificación personal. En sólo tres horas arruinan tu vida. Gracias, eso es todo.