viernes, 6 de noviembre de 2015

No todo lo que digo es oro, cierto; prefiero el cobre, más común y más vital.

Sergio Camacho, dramaturgia de la resistencia

  Sergio Camacho Cuevas es director, dramaturgo, actor y fundador de la Compañía Teatral Foro 4. Orgullosamente michoacano, “del mero Apatzingán”, Camacho Cuevas incursionó en la televisión norteamericana en los años noventas, esto le sirvió de experiencia para valorar su país y entender desde lejos lo que significaba ser mexicano. Regresó a territorio purépecha para hacer teatro local. Unos de sus primeros trabajos fue “¡Shhh Marcos!”, montaje del año 1995, un año después del levantamiento del EZLN en Chiapas. Esta obra provocó opiniones encontradas en los medios locales y nacionales, por obvias razones; ¡Shhh Marcos! alcanzó las cientos de representaciones, su argumento fue solicitado y llevado a escena en Los Ángeles, California.

Tragedia michoacana

  El teatro en Michoacán tiene una historia combativa y de resistencia, no ha sido fácil para los realizadores desarrollarse con la libertad que ellos quisieran, ya sea por carencias económicas o ideológicas. De estas tierras han surgido grandes figuras que han llegado al cine internacional, ejemplo de esto es Tere Sánchez, quien también participó con Camacho Cuevas en Foro 4; los movimientos sociales que aquí se han generado, y generan, son el argumento perfecto para que se escriban tragedias, comedias, piezas; Michoacán es un lugar fértil y lleno de historias, en donde los verdaderos artistas, los que no olvidan su lugar de procedencia, logran cosechar los frutos de esta cultura mestiza tan peculiar.

Acción social

  Foro 4 ha tenido gran participación tanto en lo cultural como en lo político, para Sergio Camacho ambos ámbitos se encuentran hilvanados, son inseparables. Por eso desde hace años participa en el Colectivo de Trabajadores del Arte y la Cultura en Michoacán A.C., además de que siempre está dispuesto a apoyar causas sociales que dignifiquen al ser humano, verbigracia, la marcha del pasado sábado en la que Foro 4 desfiló junto a los internos del psiquiátrico local para exigir alternativas a la medicación y a las terapias de shock.

El haber sido

  Son muchas obras en el haber de Sergio Camacho y su grupo Foro 4, entre ellas “Ángel de mi guarda”;la adaptación de la novela y los cuentos de Juan Rulfo, “Pedro Páramo” y “El llano en llamas”; “Monte Calvo”; “Cosas de muchachos”; “Tú piel vuelve a mi boca”, adaptación teatral de la poesía de Gaspar Aguilera; “Viva México”; “Patología del ser” de Ramón Martínez Ocaranza; entre muchas más.

Fotografía de Wendy Rufino

Eduardo Solís: compositor comprometido, guerrillero musical

  Compositor, maestro y activista social, Eduardo “Lalo” Solís se ha ganado el gentilicio de michoacano a todo pulmón. Nació en Coahuila pero lo trajeron a Apatzingán cuando todavía era un niño, de esto hace ya algunos otoños. Toca la tuba, piano, guitarra, percusiones, pero la composición es lo suyo, su aportación a la cultura es de carácter orquestal, como ocurre con los grandes hombres.

  Inspirado y formado en la tradición del canto gregoriano, Beethoven, Mozart y la música popular, las composiciones de Lalo Solís se refieren al espacio y a la espiritualidad, es decir, al lugar sagrado en donde habita el ser humano: su cuerpo. El cuerpo entendido como recipiente sagrado y como analogía con el estado, el cuerpo social. La literatura y la filosofía han sido dos pilares importantísimos en su pensamiento, de Nietzsche a Ramón Méndez Estrada, la palabra es un referente muy fuerte en su música.


  Ejemplo de esto es la obra que le fue encargada por el maestro Mario Taboada Rodríguez en torno al ilustre varón Vasco de Quiroga, misma que se estrenará en diciembre de este año, "si todo camina bien en cuanto al financiamiento", comenta el peculiar compositor. Esta obra lleva por nombre “Más que humano” y fue escrita por Caliche Caroma.

  “Más que humano” es una obra que se asemeja a una “ola”, pues tiene la fuerza del mar que la antecede y acompaña, explica Lalo; han existido muchas interpretaciones sobre Vasco de Quiroga, pero esta composición pretende hacer hincapié en el humanismo que le urge a este país, y al mundo entero.

  Muchas generaciones de nuevos compositores han sido formadas, influenciadas en el buen sentido de la palabra, por Solís, quien también ha participado en multitud de eventos de carácter social; es un músico que no olvida el sustrato al que pertenece: el pueblo. Del apoyo desinteresado para exposiciones pictóricas de artistas locales hasta la protesta por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Eduardo Solís es un creador comprometido con su entorno, es parte de las instituciones pero cuestiona a las mismas.

  Por las mañanas se le puede encontrar en los cafés del centro histórico de Morelia, porque para él la contemplación es importante, “mi centro de gravedad se encuentra en la Catedral de Morelia, es una gran piedra que me atrae”.
 
Fotografía de Wendy Rufino
  En mi miseria, en el triste verme, descuido los detalles que hacen el yo; el embargo de lo que soy ya está sucediendo.

A mis muertos: Josué, Ubi y Ramón

Flores amarillas en los panteones,
rostros pintados every way
calaveras chic, monstruos mexa,
brujas feministas, héroes light,
policías, sicarios y sacerdotes.
Los tradicionalistas defienden,
los modernos, pos modernizan.
En los panteones se alcoholizan
las almas de los occisos,
aunque también hay vivos
que se esconden en las botellas.

Entonces viene el recuerdo,
presente siempre presente,
la memoria es el verdadero cielo
y en ella viven mis muertos.

Hubo problemas, Jorge enfermó

  Ahora sí ya se armó la doble penetración con un vegetariano. Así hablé cuando conocí a Pancho Brillitos, el pretexto era lo de menos. La fiesta me atrapó entre sus piernas peludas y como ya saben, sin carne y sin irritantes el sexo anal se disfruta mejor. El vino se convirtió en mi sangre, la carne roja, blanca y morena. Al otro día, domingo de resurrección y refrigerios, tenía trabajo, tocada con los hippies que dan factura, nos contrató un partido político, no recuerdo cuál. Llegué tarde, si no me hubieran marcado me habría quedado en esa cama con esa gente que sólo conocí sin ropa. Porque fue orgía la noche. Cuando iba en el taxi de regreso, la mea culpa me habló, el reclamo telefónico, sólo pude decir "Hubo problemas, Jorge enfermó".
  ¿Acaso alguien se ha sumergido en las profundidades de lo "chido"? ¿Quién se ha atrevido a penetrar en los inconquistables laberintos de lo "bonito"? ¿Dónde está el intrépido explorador del lugar común?