Tu querer es un piquete de mosco que me deja roncha, estoy sacándome sangre, rascándome duro, la comezón y la fiebre. Mejor uso repelente para que no me molestes.
martes, 29 de julio de 2014
El aguacate es un poema que el verde ha comenzado, la Selva Negra arrasada por un torbellino de ambición que proviene de Tancítaro, la verdadera capital del desenfreno pseudo vegetariano, el aire violento y emprendedor rasura los árboles desde la raíz, es la maldición del agricultor del dinero. Abono, jornaleros, camionetas de lujo, empacadoras, corridos y secuestros. Así las cosas en Alemania, cuando se guacamoliza al Dasein.
Uau uau
Hay un perro que de tan sucio parece viejo, pero es joven y mueve la cola, lo llaman Diógenes, vive feliz en la plaza del Carmen, come lo que le dan, sigue a los pobres y los pobres lo siguen a él. Evita a los protectores de animales, él está en su reino, sin muchas necesidades.
Se equivocan los que piensan otra cosa, son necedades de gente loca, Diógenes sabe lo vanidosas que son las personas, ayudan para verse bien ante los demás, jamás es gratis su amistad. Los otros envidian la libertad del perro, por eso lo quieren apresar y darlo en adopción, la cárcel de una familia bien. Pero Diógenes es más listo y no lo han podido atrapar.
Son otros perros los que viven tristes. Trabajan día y noche, van en sus coches, intentando ser felices. Si al menos tuvieran la lástima pública de esta ciudad, como Diógenes, pero no, esta ciudad los ignora, lastimada por tantas bombas de indiferencia. Ah, perros que no son perros, a pesar de comer carne a diario no están contentos, como Diógenes, el perro, el verdadero.
Una señora vestida de negro que carga bolsas y lanza denuestos a los paseantes, le da comida a Diógenes casi todos los días, y cuando le entra el recuerdo, habla de su difunto esposo con el perrito, le cuenta de aquel tiempo hermoso, de los años en que aún vivía su marido, porque el perro le recuerdo al muerto. Ambos se hacen compañía.
Mueve la cola, ése sin raza, aparentemente no tiene dueño, lo único que tiene es un poco de sarna y mucho de sueño. Porque los perros sueñan. A Diógenes no le tocó psicoanalista, es más afortunado con la señora de las bolsas, la que dice groserías a los transeúntes.
En la misma plaza en que habita el perro y la señora de negro, todavía se encuentran magos y prostitutas. Diógenes les regala su amistad, ellos le dan una caricia distraída, el chiflido de los también solos pero contentos. Diógenes es rico, y ladra de felicidad cuando te ve pasar.
Agradecías al cielo la ayuda que te había mandado cuando de pronto un rayo te cayó encima, te partió la cabeza, te hizo trizas. Quedaste carbonizado, eso me dijeron, bueno, en realidad ya no quedaste, te fuiste a la velocidad de la luz. Podríamos hablar de la injusticia divina pero creo que ni Zeus ni los otros son amigos o enemigos, no hacen favores ni son jueces, simplemente les importamos un carajo. Jehová, si existe, tiene problemas más importantes que atender, está ayudando a recuperar la tierra prometida de su pueblo elegido, es un mamón, amigo de los malos. Tal vez si le hubieras pedido a Satanás que te ayudará, no lo sé, ¿Molok, el de los niños arrojados? Los dioses y los demonios ¿son o no son? Hacen caso omiso de nosotros, nos ignoran, mírate, es cierto, discúlpame, ya no puedes. Lo que pasa es que nos olvidamos de la Naturaleza, de los elementos que siempre están ahí: viento, agua, tierra, fuego. Pensamos que en nuestras casas estamos muy seguros y no es así. En fin y tu fin, acá no es el paraíso. Descansa en paz, le pediré a Ome Tochtli que te cuide, éste sí ayuda, ya he bebido de su sangre.
Lo que queda
El frío de la conciencia por fin hizo daño
Nos resfriamos de venganza y no fue un cuatro de julio
Pisoteamos a los que antes nos miraban desde arriba
Les cortamos las cabezas ante los ojos de Siva
Sus cuerpos echamos a los perros
Vomitaron
No les hizo bien el alimento con gusanos
Qué culpa tienen los perros de que Washington exista
Los corruptos alzaban la mano para votar en contra
Lanzamos pintura roja sobre la Casa Blanca
Quemamos las banderas con petróleo
Entre muertos caminábamos buscando los restos de Bush
Padre e hijo y también el espíritu santo americano
Queríamos ponerlos como ejemplo
Pero había tantos y tan iguales
Parecía un suicidio colectivo
Porque si los matábamos a ellos algo moría en nosotros
De Francisco Franco a Enrique Peña Nieto
Había banqueros y también soldados
Algunos buenos y otros muy malos
Nuestro reflejo en la historia del espejo
Para lograr la paz es necesaria la violencia
O quizás es que la paz no existe como algo permanente
De cualquier manera nos encontrábamos armados
Nos contradecíamos una y otra vez mientras avanzábamos
Los cinco continentes se estaban revelando
El himen de lo que ya no puede ser
Se había roto algo irreparable
Dignidad
No el coraje
Por eso la rabia consumió la poca razón que nos quedaba
Queríamos conocer la esencia del mal
De cualquier manera ya estábamos ahogándonos
Desde hace tiempo cerrábamos los puños hasta hacernos daño
Ahora conocíamos el infierno del cuchillo
Abrimos pechos y sacamos órganos todavía palpitantes
Somos muy parecidos en el cochambre de la sangre
Frágiles
Entonces por qué la desigualdad extrema
Nos preguntábamos tantas cosas
Ahí estaban expuestas las verdades y también las diferencias
Tripas democráticas que escurren las vergüenzas viscerales
Nuestro hígado se quedó en Panamá
Nuestros riñones en Puerto Rico
Una mano en Vietnam y una pierna en Irak
Y la semana pasaba dolorosamente
Empalamos a los jueces este jueves
Japón y China reivindicaron sus plazas con matanzas
En Corea revivió la esperanza a punta de granadas
Hocicos engañosos que ya no pueden mentir más
Hocicos callados a punta de patadas
La inversión de lo invertido en la noche de los gritos
Cómo apesta la avenida del Progreso con tanto cadáver
Es medio día putrefacto
La consigna es destruir lo que no sirve
Unidos dividimos al gobierno de lo absurdo
Ya era hora
Sin reyes ni fronteras
Se acabaron los héticos tiempos
De la palabra al hecho existe Afganistán
Políticos que nada más y nada menos hicieron
También pensamos en sus tumbas
Un agujero tan grande como el miedo
Ellos ignoraron la fosa común en la franja de Gaza
Pero ahora son asesinados los asesinos por nuevos asesinos
Desde Sión vemos a los niños corriendo y sonriendo
Porque siguen vivos aunque sólo sea en este poema
Más allá del Ya Basta están los campos de exterminio
Es el recuerdo de la ignominia que nos acompaña en la batalla
La última guerra sin juicio final y sin acuerdos de paz
La venganza de los miserables que somos millones
El mismo grito en varios idiomas
Contagiamos al mundo de una justicia falacia
Nos falta lógica pero no ganas
La justicia del aquí y ahora
Es cierto
No conocemos otra solución
Mienten en las universidades
Mienten en las iglesias
Mienten los que dicen que habrá un cambio de conciencia
Guerra aquí y ahora
Todavía hay hambre y descontento
Por eso la rabia en las palabras
Un epitafio de locura en nuestra tumba descompuesta
Antes de que una bomba de silencio estalle en nuestras bocas.
Nos resfriamos de venganza y no fue un cuatro de julio
Pisoteamos a los que antes nos miraban desde arriba
Les cortamos las cabezas ante los ojos de Siva
Sus cuerpos echamos a los perros
Vomitaron
No les hizo bien el alimento con gusanos
Qué culpa tienen los perros de que Washington exista
Los corruptos alzaban la mano para votar en contra
Lanzamos pintura roja sobre la Casa Blanca
Quemamos las banderas con petróleo
Entre muertos caminábamos buscando los restos de Bush
Padre e hijo y también el espíritu santo americano
Queríamos ponerlos como ejemplo
Pero había tantos y tan iguales
Parecía un suicidio colectivo
Porque si los matábamos a ellos algo moría en nosotros
De Francisco Franco a Enrique Peña Nieto
Había banqueros y también soldados
Algunos buenos y otros muy malos
Nuestro reflejo en la historia del espejo
Para lograr la paz es necesaria la violencia
O quizás es que la paz no existe como algo permanente
De cualquier manera nos encontrábamos armados
Nos contradecíamos una y otra vez mientras avanzábamos
Los cinco continentes se estaban revelando
El himen de lo que ya no puede ser
Se había roto algo irreparable
Dignidad
No el coraje
Por eso la rabia consumió la poca razón que nos quedaba
Queríamos conocer la esencia del mal
De cualquier manera ya estábamos ahogándonos
Desde hace tiempo cerrábamos los puños hasta hacernos daño
Ahora conocíamos el infierno del cuchillo
Abrimos pechos y sacamos órganos todavía palpitantes
Somos muy parecidos en el cochambre de la sangre
Frágiles
Entonces por qué la desigualdad extrema
Nos preguntábamos tantas cosas
Ahí estaban expuestas las verdades y también las diferencias
Tripas democráticas que escurren las vergüenzas viscerales
Nuestro hígado se quedó en Panamá
Nuestros riñones en Puerto Rico
Una mano en Vietnam y una pierna en Irak
Y la semana pasaba dolorosamente
Empalamos a los jueces este jueves
Japón y China reivindicaron sus plazas con matanzas
En Corea revivió la esperanza a punta de granadas
Hocicos engañosos que ya no pueden mentir más
Hocicos callados a punta de patadas
La inversión de lo invertido en la noche de los gritos
Cómo apesta la avenida del Progreso con tanto cadáver
Es medio día putrefacto
La consigna es destruir lo que no sirve
Unidos dividimos al gobierno de lo absurdo
Ya era hora
Sin reyes ni fronteras
Se acabaron los héticos tiempos
De la palabra al hecho existe Afganistán
Políticos que nada más y nada menos hicieron
También pensamos en sus tumbas
Un agujero tan grande como el miedo
Ellos ignoraron la fosa común en la franja de Gaza
Pero ahora son asesinados los asesinos por nuevos asesinos
Desde Sión vemos a los niños corriendo y sonriendo
Porque siguen vivos aunque sólo sea en este poema
Más allá del Ya Basta están los campos de exterminio
Es el recuerdo de la ignominia que nos acompaña en la batalla
La última guerra sin juicio final y sin acuerdos de paz
La venganza de los miserables que somos millones
El mismo grito en varios idiomas
Contagiamos al mundo de una justicia falacia
Nos falta lógica pero no ganas
La justicia del aquí y ahora
Es cierto
No conocemos otra solución
Mienten en las universidades
Mienten en las iglesias
Mienten los que dicen que habrá un cambio de conciencia
Guerra aquí y ahora
Todavía hay hambre y descontento
Por eso la rabia en las palabras
Un epitafio de locura en nuestra tumba descompuesta
Antes de que una bomba de silencio estalle en nuestras bocas.
Entras al baño para quedarte encerrada en él. Tocamos, te gritamos, esperamos que nada malo te haya pasado, no lo sé, suicidio o al menos mucha sangre. Intentos desesperados y fallidos para abrir la puerta, un cuchillo, un buen golpe, ya está abierta. Te sacamos como podemos, dormida y ebria, con la cabeza ladeada, como si fueras un soldado herido en el campo de batalla, auxiliado por sus compañeros. El anfitrión ofrece su cama para que duermas en ella. Te llevan al cuarto y ahí te quedas. Cuando me voy de la fiesta, porque esto es una fiesta, voy a verte, a preguntarte si estás repuesta y con ganas de irte a tu casa, te ofrezco compañía y me mandas al carajo, ¡no molestes!, dices, y me voy al carajo dejándote tranquila.
Hay un tubo oxidado por el que viajan los pensamientos míos, un desagüe de ideas que descarga en el río mis vergüenzas: el detergente de mis ocurrencias, aguas negras de lo que digo y escribo. Contamino a medio mundo: ratas, cucarachas y poemas. Y no me da pena, no siento culpa, aunque mis deshechos sean los más asquerosos sigo bajando la cadena de lo que creo.
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