miércoles, 29 de julio de 2015

Reencarnar

Ser árbol después de morir
Última oportunidad
Para estar en paz.

martes, 28 de julio de 2015

Semáforo en amarillo

  Bajo el sol espera una moneda, el color de la necesidad se confunde en los bolsillos, el cuello lo tiene negro de tanto esperar. ¿Amarillo o dorado? Palíndromo vertical en crisis, es el astro rey que no cabe en su cartera.

Una de taxistas

  Estaba muy enojado, al punto de que sacó su navaja todavía manchada de sangre, el taxista quería cobrarle veinte pesos más porque, según él, eran muchas maletas, pero ya había pagado la cantidad que  indicó la operadora de la central de autobuses, cuarenta pesos, no más. Primero trató de hablar con él para llegar a un acuerdo, fue inútil, dijo que no lo llevaría si no pagaba el exceso de equipaje, "Agarra otro", comentó el taxista estoico. Lo insultó, "Es usted un ratero", no iba a permitir que se aprovecharan de él. Aquí fue cuando llegó el coordinador de la central, "Hay cámaras y te estamos grabando, si sigues discutiendo con los taxistas voy a hablarle a una patrulla". Llama a tu puta madre, quiso decirle, al final pagó los veinte pesos de más que le exigían las leyes tácitas de los taxistas de la central de autobuses en Morelia.

Entre otras cosas

  El mundo es una palabra con eme, pero es mas fácil decir te quiero. Ya sé que los días son buenos, a la mitad le llaman medio. Siento que el vigilante no hace su trabajo como debiera, yo debo mucho, entre otras cosas, te amo.

Ir a las tortillas

   ¿De qué huye el escritor? No huye, sólo cree que escapa hacia un lugar solitario donde podrá rumiar su asunto con tranquilidad: Deseo inmolarme dentro de ese inmenso misterio que soy yo mismo; al despedirme tocaré un réquiem con mi silencio. Nadaré con calma de regreso hacia mi casa, la vía láctea, misma que siempre llevo sobre mi espalda. Hay que observar con cuidado, como si fueran las letras pequeñas de un medicamento, por ejemplo un clonazepam. Ahí está el escritor, entre líneas lo vemos asomarse. No es que el escritor sea sus personajes, el escritor ha visto los ojos del diablo, ha intuido algo y utiliza signos, símbolos, anécdotas, patologías familiares, recuerdos del más acá. Tropos y trapos. Y entonces ocurre, al niño enamorado de su madre, Edipito, le roban la bicicleta; al personaje mitológico castrado le caen mal los camarones. El escritor se mira en el espejo y lo que ahí ve le saca de quicio. Nos ve y se ve, al vernos se da cuenta de la broma, se ríe para no llorar. ¿Qué ve en el espejo? Máscaras, muchas máscaras que significan muchos problemas, la vida es un problema, Álvaro de Campos es un atajo de dudas y cuestionamientos, es ira pura. Comienzo a pensar que vacaciona en mi cabeza. El escritor hace como que se aleja, como buen antropólogo toma distancia, en realidad sólo da vueltas sobre el mismo lugar para destapar algo, alguna cloaca de la impropia idiosincrasia. El escritor se parece al mayate (Cotinis mutabilis). La suya es una fuerza centrífuga, gira alrededor de la fogata, quiere saber quién trajo el fuego, y qué es eso que llamamos fuego, para qué sirve. El escritor va un tropiezo adelante, le gusta perder la razón y las llaves, hacerse el dormido en las mesas del bar con la esperanza de escuchar algún chisme de alcoba. Este escritor al que nos referimos, el que hoy llama nuestra atención, se clava en la textura, así es como se dice coloquialmente cuando queremos referirnos a la profundidad de un autor, a su trabajo de campo. ¿Escritor de qué? El contenido de este cuento será revelado dentro de cien años. En su haber tiene poemas, relatos, cuentos, epigramas, aforismos. También le gusta la arquitectura, "Escapismo en espiral" es el nombre de su último parque de diversiones. El espiral es un sacacorchos metafísico que se llama humor. Freud escribió sobre el chiste, se abre una brecha en la atención cuando alguien dice un chiste, se relaja el asunto aunque no pierde importancia; Henri Bergson tiene un libro acerca de la risa, dura la carcajada; Octavio Paz habla de la risa como algo divino, sólo el que entiende ríe. El trabajo es lo contrario de la risa; serio, castigo divino que el juego aliviana. Juego y risa. Los dioses ríen todo el tiempo, y estos deben de estar locos porque nos dieron la vida. Nuestro escritor juega cuando escribe, el humor que encontramos en sus relatos nos hace pensar. El Gallo se levantó encabronado. La locura acompaña a Miguel desde hace años, ya iban a las maquinitas juntos, en vez de ir por las tortillas. El Señor Tarántula sabe que la suya es una enfermedad psicosomática: Las gotas del médico no ayudan en nada. A propósito de la combustión, Miguel Ángel García teje historias con fuego, cita a Nietzsche y le dedica un relato a Sade, Heráclito tiene quemadas las manos por tanto ¡oriuquen!: Eligió a Ryu, un peleador japonés. Con habilidad ejecutó comandos y secuencias entre palanca y seis redondos botones, con ello logró feroces embates: patadas fulminantes, furiosos uppercut con la mano derecha y demoledoras esferas de energía minarían la vitalidad de sus adversarios. El exceso de video juegos alteró la conciencia de unos de sus personajes, quedó frágil de mente, al igual que el autor, ambos han perdido su identidad, dentro y fuera del texto. Ya no sabe quién es, no recuerda cuáles son los elementos constitutivos de su ser, duda, y qué bueno, los maniáticos son aquellos que creen demasiado en sí mismos. Luego están las inversiones, Jonás vomita al pez, el martillo es de fayuca, los zancudos no tienen miedo, de hecho nunca lo han tenido. El escritor desaparece, se escapa. Este mundo está de cabeza, la historia es ficción, porque al recordar ya estamos mintiendo. Ahora a leer "Escapismo en espiral", una última probadita: "¡Chingas a tu madre!”, así le gritó. “¡Chingas a la tuya pendejo!”, le respondieron. Y en efecto, los dos se fueron a chingar a su madre, eso sí, cada uno por su parte: comerciales. De inmediato aprovechaste para servirte refresco y preparar unas palomitas con extra queso y extra mantequilla (a tu edad eso del colesterol-triglicéridos te parece un tema muy lejano).

"Escapismo en espiral", Miguel Ángel García, ed. Silla Vacía, Morelia, 2015.

(Texto leído en el Museo del Estado de Michoacán, 22-julio-2015, las cursivas son citas del libro de Miguel Ángel García, alias Sr. Tarántula)

Irapuato, un rato

¡Galletas Joshua
Galletas hoy
Galletas de verdad
Galletas Joshua
Galletas hoy
Galletas de verdad
Galletas Joshua
Galletas hoy
Galletas de verdad!


Dentro de un momento
Adentro de él
En la compleja mezcla
Puré exit tensorial
Viajaré
Iré lejos
¿Todavía hay espacio?

Despacio anda el camión
Ya ando

Le compro galletas a un drogadicto en el trayecto
Se subió en la salida a Salamanca
En la parada del Tecnológico
Está mamadolores
Como albañil

¡Galletas Joshua
Galletas hoy
Galletas de verdad
Galletas Joshua
Galletas hoy
Galletas de verdad
Galletas Joshua
Galletas hoy
Galletas de verdad!

¿Cuántas paquetes vas a comprar?
No acepto un no
Dame dos

Es casi un poema
Cómo negarse

  Los albañiles dicen media cuchara cuando quieren referirse a la lucha de clases, argot elíptico-telúrico, voy en camión rumbo a Irapuato. Escribo en mi table, aunque quisiera poner libretita. Se queda ese voy, se queda ese escribo en mi table. Un constante fluido de lo que soy hacia un destino cualquiera, el movimiento permanece en el texto, la duración de la oración. Digo Irapuato, pero podría decir Ostula. Nadie va para allá. Ni siquiera se trata de un reclamo de moda, están cuidando las salidas, la verdad es que sí matan.

Sí, la tortura es un hábito
Sí, viajar es un paso doble
Sí, el mole tarda en estar

  A las 10:34 llego a mi destino, el encuentro conmigo mismo, estoy decepcionado por esta disección, no he hecho la tarea, me quedé en el recreo, imaginando que cambiaría algo con imaginarme que cambiaría algo. Merezco que los vendedores de galletas me sometan.

Repito

El ejército de mi país asesina niños mientras escribo esto
Esto es mera palabrería que poco puede contra las balas
Balas disparadas en nombre del valor y la lealtad
Lealtad de lo muertos en el altar del Santo Padre Impuesto
Impuesto que se paga para seguir con la función de la Democracia
¿Democracia? Lloran las madres y los padres de los caídos
Caídos los frutos del último árbol de este bosque de promesas
Promesas y caídos y democracia e impuestos y lealtad y balas
Esto que escribo y el ejército que mata niños
Lo único que queda es el eco de los gritos.