Mostrando entradas con la etiqueta textos cortos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta textos cortos. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de octubre de 2016

Era

Era un poeta tan malo, pero tan maleta, que escribía versos sobre su bragueta.

lunes, 8 de agosto de 2016

Empatía

La gente entiende todo, pero es mejor tener un perro.

sábado, 7 de mayo de 2016

Abusados

El primer abuso que sufrí fue cuando nací, no pedí existir, mucho menos tener un pene, si me hubieran preguntado les habría dicho que dos, uno negro y uno blanco, para defenderme de los acosadores. He sido víctima de las constantes agresiones hacia mi persona sólo por ser un poeta alfa con leves destellos de misoginia. Le tengo miedo al suicidio porque no sé si habrá alguien que se quiera propasar conmigo en el más allá, eso del diablo contra dios se escucha muy bullying. Me niego a morir. ¡Basta ya, estoy harto de la contradicción, exijo la cabeza de Enrique el Bautista en una bandeja de plata!

Terremoto

En el suelo el progreso de una incivilizada especie, al igual que los argumentos, caen los edificios que parecían más sólidos. Es sólo la dinámica natural, el regreso del caos primigenio. La telúrica e inevitable condición de hombres y mujeres, animales harto ególatras destinados a desplomarse. Tiembla en el pequeño cosmos, el artificial e infundado centro del universo se hace polvo; se sacude el anthropos la tierra con un leve movimiento. La seguridad es apariencia, bajo el piso habita la vibrante muerte. Aparece el vértigo existencial cuando se mueven las placas del ser, siempre estuvo ahí, nunca dejó de estremecerse. Terremoto afuera y adentro, paralelismo vital, universal vaivén. Aunque se obvie la escala Richter del miedo, a pesar de la supuesta seguridad del día a día, seguirá acomodándose el espacio y el tiempo, los humanos no son tan importantes, la vibración es lo principal.

A-rrimando

La culpa no es del indio ni del compadre, la culpa la tienes tú por quedarte con el cambio. Después de leer tanto libro se te olvidó pagar la renta, ahora pides compasión mientras te revisas la bragueta. En este mundo culero lo que sobra es el insulto, si van a cobrar por verte mejor miro el retrete. Poetas y periodistas, chaqueteros por oficio, no hay peor putrefacción que los versos de sus libros. Ya con ésta me despido porque ahí viene el redoble, los soldados son maricas y el general su padrote, no olviden jalar la palanca para que se vaya el cerote.

Laboralia

¿Cuántas quincenas se necesitan para llegar a la felicidad? El tiempo se mide por depósitos bancarios, los abrazos y los besos son proporcionales al tamaño de la despensa, la renta no se paga sola. Las vacaciones sólo son un paréntesis y las prestaciones laborales una promesa que no se cumple. El esclavo por contrato quisiera que los fines de semana se prolongaran hasta la eternidad. A veces una hora en la rutina puede más que mil domingos. Trabajo como enfermedad.

Es posible

No me alcanzarían las palabras para nombrar todas las injusticias del mundo, tendría que estar escribiendo el día entero, cada minuto, cada segundo. Y después vendría la pregunta ¿para qué tanta letra amontonada? Yo también he dañado a los demás: insulté, peleé, robé, maltraté, engañé a los amigos, familiares, a la personas que amo, a veces sin razón, sólo por ver sufrir a los otros. Si por algo me indigno ante los asesinatos ocurridos no es tanto porque me pueda tocar a mí sino porque yo puedo hacer algo parecido, este malestar es hacia adentro, contra las profundidades de lo que soy; tengo la (dis) capacidad de estrangular a alguien, poner una bomba en un aeropuerto o violar a una niña, por terrible que suenen estas violentas sílabas la maldad es parte de lo que somos. La miopía moral nos lleva a cometer actos estúpidos, la creencia ciega en algo (religión, política, deportes, etcétera) nos motiva a la destrucción, es cierto; pero otra parte vive en mí, en ti, en él, espera cualquier pretexto para activarse, es esto lo que me da más miedo. Esta gente que comete los actos que hoy todos aborrecemos son muy parecidos a nosotros, no creo que se les note a simple vista lo criminal. Recuerdo los personajes de Sade: filósofos, sacerdotes, científicos, empresarios, y también pobres, porque ser desgraciados no nos hace mejores personas. El mal es posible y hasta deseable, ¿por qué?

miércoles, 29 de julio de 2015

Reencarnar

Ser árbol después de morir
Última oportunidad
Para estar en paz.

martes, 28 de julio de 2015

Semáforo en amarillo

  Bajo el sol espera una moneda, el color de la necesidad se confunde en los bolsillos, el cuello lo tiene negro de tanto esperar. ¿Amarillo o dorado? Palíndromo vertical en crisis, es el astro rey que no cabe en su cartera.