Mostrando entradas con la etiqueta Los otros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Los otros. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de octubre de 2016

Era

Era un poeta tan malo, pero tan maleta, que escribía versos sobre su bragueta.

Zinko

Personas no conocidas 
hasta que el textículo,
ni conoceremos
sino después
del sino vertical,
(4)
aparecen y desaparecen
por la Madero
moreliana
del crespo Michoacán,
(3)
gentes oh gentes,
el trovador
está dormido
en la banca de piedra,
la paloma lo caga,
el tira lo roba.
(2)
Nómadas del mundo,
venid acá,
a Mico,
si se atreven
traigan torta,
una advertencia
"hastaparece",
antes de la
explosión,
después
un Oxxo enorme,
comerciallayín
de precaución
desintegrándose
en un vasolote,
triste cadáver del esquite,
negro como el carbono
de los ojos lectores,
el más cristalino de los infundios,
(1)
ponte verga,
pureza razonada que recorta,
por la rayita en medio,
sin pasarse la lanza,
manguito chupado,
zonas quesadillas
que no con queso,
conocemos el diario
del muchacho discreto,
por favor
un vaso de agua,
porque la materia
está escondida
en los diccionarios,
aguanta
favor de vaso,
la conjunción
iguana al sol.
(0)
La verdad
de resortera
rompe el vidrio
de la espera.

Falacias familiares

De la unión de una mujer y un hombre que se aman nacen hijos sanos, inteligentes y católicos. Estos vástagos son los que le dan forma y sentido a la maravillosa sociedad en la que vivimos, lo bello es cristiano. Los valores convencionales sólo pueden ser transmitidos en la estructura de la familia tradicional: maltrato, incesto, pedofilia, robo, asesinato, diputados, senadores y presidentes. Lo normal es que el varón ponga su blanca semilla en la vagina de la hembra, así surge el milagro de la vida, cualquier desviación de este método debe ser castigado. La penetración anal, la liberación femenina, las madres y padres solteros y la adopción por parejas del mismo sexo son aberraciones provenientes de almas mancilladas, seres perdidos que Satanás ha engañado y les ha hecho creer que hacen lo correcto; estas ovejas están ciegas, piensan que pueden andar por su propio camino pero se equivocan. Es Dios quien nos ha enseñado como tener relaciones sexuales, fue él quien se transformó en paloma para violar a su madre dormida y darnos así la estructura de la familia. Porque la iglesia aún tiene los derechos reservados de la verdad: ¡Viva Cristo Rey, viva la Virgen de Guadalupe, viva la posición del seminarista!

Plagio #8

"Sólo el que carga el morral le sabe su contenido", así dice el corrido del buen señor Baltazar, no es ningún rey mago pero esto se va a descontrolar. Alguien grita: ¡Ayuda, ayuda! No sé qué hacer, pienso en los intelectuales sentimientos que van en el saco de este bípedo montaraz, intelectuales como los comentarios de la madrugada, esas reflexiones que uno pega en su muro con la intención de llamar la atención de un venado lampareado. ¿Qué es la poesía? A estas horas y alturas lo más seguro es el suelo, poetizo el ahí y no veo al que pidió auxilio. "Para llevarlo al presidio", estas letras me atormentan porque he visto llorar a un policía, quizá sea él el que necesita un abrazo.

domingo, 14 de agosto de 2016

Estábamos chupando tranquilos

Me piden sinceridad, honestidad, porque sólo así, dicen, el escritor se conecta con sus lectores, dan ejemplos, hablan de Miller, Bukowski, Joyce, puro pinche anglosajón. Va que va, que se arme el cotorreo del ser escindido que casi soy, digo: yo, el más pendejo (no, joven, ahorita no), pregúntenle a los libros que he escrito, ahí están mis cartas de recomendación, las estrellitas en mi frente; mentira, no lo soy, siempre hay alguien más vergas, ni siquiera en eso puedo ser el número uno; yo, el vocativo. Hablo para el gran público que me alimenta con su desprecio, esa masa que me sostiene, la colectividad, la tanda, la ruleta nunca fue rusa, he conocido a puro güero de rancho, también ellos me odian, aunque a veces noto en su mirada cierta empatía, quizá sea una basurita. Aquí estoy, desnudo, con tropos como trapos, diciendo tonterías cuando podría decir la Verdad, ¿a quién le importa la verdad? En mi cuarto apesta a patas, tripas de perro esparcidas en mi cama, me cagué, me oriné, sudé la gota fría porque creí que tenía sida (era sólo un poderoso miembro del reino Fungi). Pero sé bailar con una sola pierna, lavo trastes, mamo el glande (lo dejo limpio), corro y las chichis se me mueven. Tomo coca, fumo mota, mato bachas, pincho el globo. Fungir de payaso literario, nací para esto, aplausos como escupitajos, pido mi postre y me dan desprecio, colecciono estampitas, diplomas en mi baño. No lloro, levanto la cara para que el lodo me maquille, puto yo. Los jóvenes de mi generación tienen todo menos pelo, nalgas y dignidad. No me burlo, estoy enfermo, ¡ayúdenme, por favor!

lunes, 8 de agosto de 2016

Esta poesía ya la escribí mañana (Texto leído en el Jardín de las Rosas a propósito de "Todavía es mañana", del autor Adrián González Camargo, editorial Diablura, colección Troje de Diablos, #3, cinco de agosto, 2016, Morelia, Michoacán).

Todavía es mañana de Adrián González Camargo es un libro de poesía con muy pocos adjetivos, alguien dijo que el adjetivo mata, seguro que el autor también leyó eso de poeta no describas la rosa, muéstrala. Acción, de esto se trata la vida, es decir, la poesía. El poemario de Adrián está divido en tres momentos: Mañanas, Infancias y, el que le da título al mismo, Todavía es mañana. González Camargo se desenvuelve más en el medio cinematográfico, sin embargo las letras siempre lo han acompañado, escribe guiones, que también son literatura, ha ganado premios aquí y allá. Pero esto no es tan importante, no ahora. Lo que nos incumbe, aquello por lo que nos reunimos hoy, en esta plaza hippiosa resguardada por el Manco de Lepanto y Don Vasco de Quiroga (sin carnitas), es la poesía.

Mañanas

No le pregunten de dónde viene ¿qué no ven que proviene de la flor más bella de la luna? Esto lo escribió Reinaldo Arenas, a propósito de su quehacer poético. Adrián tiene un poema que se intitula El fin, antes que amanezca, lo que me recordó ese libro autobiográfico de Arenas: Antes que anochezca. La poesía que nos comparte este autor moreliano es vertical, porque el mundo es vertical, escribe él. En caída, un agujero negro nos invita a desaparecer diariamente, anoche Dios nos traicionó/de varias puñaladas acabamos con él.

Despertar ya es ganancia, la primer parte de Todavía es mañana tiene un tono ligero, divertido e, incluso, filosófico. Adrián González Camargo juega, sabe que su reino es de una página, pero hay alguien más, un ella, una partícula de inspiración, el rocío que nadie más puede ver. Dormir para levantarse y sentir el olor de tu cabello por la mañana. Café, frío y una habitación llena de polvo. Ahí anda el poeta, buscando las sandalias, descorriendo las cortinas a pesar del frío y la lluvia.

Infancias

En Infancias sentí la lágrima solitaria correr por el surco de los años y, un poco, el reclamo hacia la vida, porque estamos hecho para la muerte; además, está la añoranza de esos años en los que mis dientes no eran tan chuecos, la época maravillosa en la que no conocía las facturas ni las rentas, tiempo inmenso, del que hablaba San Agustín sin que nadie le preguntara sobre él; y Adrián se cuestiona: ¿Dónde están los brazos abiertos de mi madre? Y el padre también anda cerca: por eso yo no digo que mi padre me ha abandonado.

Infancias es la sección más solemne del poemario, triste y verdadero, el poeta se desnuda y se lanza al río de la niñez, el recuerdo es una balsa: Me largo del presente/como quien toma una barca para irse a otra parte,/con su padre muerto a bordo. Adrián González Camargo se exige demasiado: el niño tiene que tener una respuesta.

Todavía es mañana

Todavía es mañana me recordó aquella parte de El Perseguidor de Cortázar, donde el personaje principal comenta que esta música ya lo toqué mañana, Adrián es el velador de lo por-venir. Estamos lanzados hacia el futuro o vivimos atrapados en el ayer, todo tiempo pasado fue mejor y frases de este tipo constituyen la médula de esta tercera parte. El poeta naufragó y se lastimó, porque todo eso duele cuando ya no te amo. Continúa en la cartografía de lo que fue: Las hojas se apilan/como cadáveres/año tras año. ¿Qué viento barrerá con esas hojas? Cuántico, el año nuevo es una sábana con muchos pliegues, debería existir un mes que se llamara Poesía, seguro que Adrián habría nacido ahí, un miércoles y sin casa:

Los lugares de la poesía

la poesía no debería quedarse en ninguna página

debe vivir donde nadie pueda tocarla

debe salir por la mañana, antes que todos despierten

dejar las botellas de leche fuera de su lugar

abrir la ventana para que el sol se acomode en la habitación

la poesía debería ser sigilosa

como el gato que recorre la cornisa de la ventana

como el pincel que se cae y nunca más se levanta

la poesía no debería tener casa

ningún poeta debería leer poesía en voz alta

mejor entregar en silencio sus poemas

marcharse y dejar que cada quien lea su poema

desnudos en la cama, sentados frente a la televisión apagada

la poesía no debería resumir el fin de una vida

un poeta no debería escribir poemas por cada partida

¿para qué hablar de las despedidas, si hay cosas más importantes?

los cubiertos siguen sucios, por ejemplo

el tren volvió a dejarme, por ejemplo

caminé hasta el trabajo

me rompí la suela de un zapato y el zapatero no abre hasta el martes

volví a casa y las ventanas tienen telarañas

cortaron la luz y camino con una vela en la mano

me tropiezo con una de tus maletas

adentro están mis cartas

las leo

las vuelvo a leer

las leo tres veces

y pienso cómo es que la poesía no pudo evitar que te marcharas.

Fotografía de Cristina Bustamante

Aspirante anónimo

Posible mente,
esperanza vaga,
puede ser
inteligente,
quizá piense,
tal vez sepa
algo más
que los demás,
pero no vino
ni dejó su:
número
correo
dirección.

¿Cuántas guerras más aguantará este paraíso?

Carlos Montemayor (1947-2010) pisó tierras michoacanas varias veces, aquí tenía lectores y amigos. Estuvo en el CCU de la UMSNH para dar una conferencia sobre las lenguas madres, circa 2002; también compartió sus ideas combativas en la Facultad de Filosofía “Samuel Ramos”, cantó en el Centro Histérico de Morguelia, caminó las angostas banquetas y las calles meadas, no se sabe si comió gaspacho, pero, eso sí, pidió discreción a la concurrencia atenta.

Esclarecedor y contundente, defendió el lenguaje, la casa del ser (Heidegger), expresó que el habla de los indígenas (los originarios) “no es un dialecto, es lengua madre”; su crítica social y el profundo conocimiento de la historia hizo de Montemayor un intelectual comprometido con su tiempo y con el porvenir, con los desposeídos (casi todos) y con el pensamiento humanista.

Entre su obra sobresalen, porque sí, “Finisterra”, “Cuentos gnósticos”, “Minas del retorno”, el “Diccionario del Náhuatl en el español de México” y la novela histórica “Guerra en el paraíso”. Carlos Montemayor reconstruye el surgimiento, punto álgido y debacle del Partido de los Pobres, uno de sus protagonistas es el maestro, vilipendiado como todos los maestros, Lucio Cabañas.

Impresiones, anécdotas, el vestigio palpitante, varias personas radicadas en Michoacán que conocieron a Carlos Montemayor comparten parte de aquellos recuerdos, la persistencia de una memoria colectiva.

Gaspar Aguilera Díaz, quien es de Parral, Chihuahua, al igual que el autor de "Guerra en el paraíso", comparte lo que sigue: “Carlos Montemayor, personaje imprescindible de la cultura y la literatura mexicana contemporánea. A su tarea como excelente narrador y poeta se une la de traductor ensayista y periodista, generando grandes aportes al conocimiento, la divulgación y valoración de la literatura primigenias”.

“Sus novelas trascendentes como Mal de piedra o sus relatos conmovedores y dramáticos como Guerra en el paraíso -sobre la guerrilla en México- con el que se hizo acreedor al premio internacional Juan Rulfo que se otorga en París, Francia; y destaca también su labor de espléndido traductor de los poemas de la poeta griega Safo de Lesbos”.

Continúa el poeta: “Estuvo en Morelia en varias ocasiones con motivo del Encuentro de poetas del Mundo Latino que se llevaba a cabo en esta ciudad entre 2002 y 2012, así como para divulgar y compartir sus valiosas investigaciones y compilaciones de la literatura de los distintos pueblos indígenas del país. Si bien su principal pasión fue la Literatura, recordamos también su devoción por la música clásica y el bel canto, recuerdo que alguna vez en el Hotel Virrey de Mendoza, después de una brillante conferencia sobre la novela histórica, nos deleitó a un grupo de amigos, cantando algunas zarzuelas y arias de ópera, acompañado por el pianista del bar y en otra ocasión conversando sobre el compromiso del escritor me comentó que como tal, era necesario involucrarse como intelectual y ciudadano en los movimientos sociales de México a propósito del Movimiento Zapatista del EZLN, por lo que escribía análisis críticos al respecto, que publicaba en el Diario La Jornada, por ende toda su trayectoria nos queda como un contundente ejemplo de congruencia y generosidad”.

Ulises Vaca, sobreviviente y facilitador de las humanidades, lo escuchó en la Facultad de Filosofía, así relata el encuentro con Montemayor: “El auditorio se atiborró en un instante, yo me encontraba sentado en el jardín cuando Carlos se asomó cargando un saco, un contoneo de lo más relajado, atento y devolviendo el saludo a todos. Sonrió al escuchar una melodía que salía de la guitarra de un compañero de la facultad. Una vez adentro, en la segunda fila, escuché una reflexión acerca de los pueblos indígenas, primarios, comentó Carlos. Una suerte de charla anecdótica devino la tarde, entre los espectadores y escuchas se encontraba el Dr. Luis Villoro, quien también murió unos años después de la muerte de Montemayor. Se detuvo, y de manera atenta solicitó a los presentes apagar cámaras y grabadoras, pues lo que iba a decir no debía ser registrado. El misterio fue revelado, lo que dijo, refiriéndose a Villoro, fue: Se necesitan huevos para bajar al infierno, y usted los tiene”.

Por último, Rocío Martínez también hurga en la memoria, la actriz, escritora y activista da a conocer lo que sigue: “Yo lo conocí gracias a Gaspar Aguilera, tomamos una copa con Carlos en el (hotel) Virrey de Mendoza, a Montemayor le gustaba cantar ópera, le pidió al pianista le acompañara y cantó Amapola, era un coqueto, me enseñó que al leer debemos visualizar las imágenes, pues esto apoya la expresión de las palabras, persona sabia, inolvidable”.

Que la palabra de Carlos Montemayor sea remanso en los rápidos del sufrimiento.

viernes, 17 de junio de 2016

¿Duermes, amor?

Soy la luz de la mañana y quiero iluminar tu ano, pensé en esta frase varias veces durante la noche, Bataille apareció a las seis antes del meridiano, el insomnio y la disociación como molestos mosquitos, los conceptos médico psicológicos tan lejos de lo poético y dándome vueltas, escuchaba sus alas rondar por mi cabeza, luego vino la disertación sobre el plagio, hasta por los codos de lapsus y ocurrencias, los primeros ruidos del exterior y tú a mi lado, amaneciendo.

Creo que tuve un mal sueño, Freud y Jung se daban besos mientras yo me masturbaba, quizá fue la película de la noche anterior, Un método peligroso, la que no me dejó descansar en paz; sólo los muertos, escribió el hedonista. Puedo tener pesadillas con una piedra, no se trata del miedo sino del tedio. No pude pegar las pestañas, problemas para dormir, a diferencia de ti, que eres un ángel, parece que nada altera tu descanso, dan ganas no sólo de contemplarte, tocar se hace necesario.

A veces me es imposible dormir con tu olor, eso es, ya conecto, eres toda tú la que me altera, madrugué sin la ayuda de dios, te escuché respirar, tan tranquila dormías que me puse nervioso, desnuda de todas las cosas, flotabas mientras yo te susurraba falsos nombres: Simone-Julieta-Lulú-María. Tú pronunciaste, sin palabras, otros tantos: Morfeo-Nix-Somnus-Hypnos.

Tus tetas apuntaban al sur, las acaricié con parsimonia, in crescendo matutino y táctil, besé tu pezón siniestro y el derecho lo pellizqué, quería que despertaras y jugaras conmigo, fracasaron mis lascivos intentos, ¿o es que simulabas, duermevela?

Mi verga se puso tiesa, fue tu indiferencia onírica la que provocó al sátiro de mis venas, lamí tu redondo culo, metí la lengua en lo profundo de tu sueño, escarbé una promesa, tu orificio me invitó y entré, silencioso, ensalivando el placer.

Exploté rayo fulgurante, dejé que la flacidez llegara, poco a poco regresé a la forma cérvida, la eternidad dentro de ti se escurría, mar de leche, el semen salía de tu ano, palpitaban los bordes de carne, palpitaban las orillas rosadas, palpitaban mis miembros cansinos.

Con una sonrisa abriste los ojos, los buenos días fueron tus dientes, pusiste mi sexo entre tus manos, fui un Lázaro obediente. Toda brillabas, el sol iluminaba tus nalgas y yo sólo quería poseerte una vez más. Entonces me dijiste: Entra de nuevo. Y así lo hice.

Imagen de Alejandro Delgado

Pensamiento horizontal

En la entrada del Sangron's de las Américas (acá en Morguelia) he visto varias veces a un compadre que me llama mucho la atención. Este amigo se acuesta en la entrada del centro comercial y observa al mundo como si de un televisor se tratara, su posición horizontal delata languidez aunque no hay que engañarse, él flota muy orondo sobre el concreto; un brazo le sirve como almohada, con la otra mano se rasca la panza o se saca los mocos. ¿Qué mira con tanta fruición? Pues al montón de gente que pasa por ahí, este lugar es uno de los puntos de reunión de la futilidad michoacana, las muchachas tienen el desprecio en la mirada, los jóvenes llevan el orgullo en sus carteras, las familias van al cine o a hojear libros que nunca leerán. El hombre acostado se divierte con el consuetudinario espectáculo de frivolidad. ¿Qué pensará, por qué sonríe cada que lo observo? Tal vez he descubierto a un cínico contemporáneo, a un auténtico seguidor del perro, quizá el nuevo Diógenes reflexiona en esta ágora aséptica sobre las cuestiones más importantes de la existencia: el descanso y la risa.

Equidad, democracia y tienditas

La proporción áurea de la credencial para votar con fotografía se activa en los bolsillos de la igualdad, la luz al final del túnel indica que no ha llegado la modernidad a las iglesias, Constantino murió de sífilis y Sábato se masturbó en su tumba. Las colonias siguen siendo marginadas, al final del camino es literal: muerte vestida de rosa con estoperoles. Tantas cosas para escoger y eligen la más fea de las golosinas, tienda chiquita, apenas caben las cabezas cercenadas, cuelgan como manzanas del diablo, en vez de serpientes, gusanos. Persisten en el desmoronamiento del pan (la primera persona pretenciosa es crucificada con falda), mientras tanto unos churros con queso y crema se sirven mágicamente. Chilindrinas, donas, mamones, los engaños se convierten en promesas bastardas, los bolsillos son abismos de pelusas, al igual que las esperanzas, polvo y basura. Carajo, hijo de puta, malas palabras en grito embotellado y no es quince-dieciséis de septiembre, al pasito llegan, no fían en la caída, así se expresa el tendero universal, aquí no queremos fotos de jotos. Hoy no, mañana será otro día, el sol deviene poema, el poema se transforma destruyéndose, el ano lubrica. Óntico-ontológico-tropical (sin fundamento), propagación del chorro marrón, cachetadas al Herodes colombiano, matanzas de bebés de chocolate, ostracismo, ignominia. Patadas en los dos testículos de la planificación familiar, los hijos que dios mande por correo electrónico. Al rapto del ratón Miguelito, falta la parte donde explota y sale sangre. Escritura: la rebelión se disfraza de amor pero es mejor hablar de los abuelos antes, vivían en un comunismo de abrazos, eran una superpoblación emperifollada para salir en domingo y fornicaban con sus nietos. Re-vuelto el tiempo del coraje del no estar ahí, del estar aquí con un berrinche de independencia calva, revoluciona el bigote, guerra fría como la sopa, el oso ha probado la cama, se yergue como el cuerpo venoso. Falta el trabajo porque la obra maestra es transexual, irán los lunes a inyectarse hormonas, se convierten en los federales, pero no lo saben, sus madres se masturbaban con probetas. No hay error carne de la carne (una tarde del pensar), cópula, más sensato el asesinato (21 de marzo en La Colina), tortillas de cadáveres amontonados en la fila de la morgue. ¡Filia congruente! Gritos, es claro por los signos, el lenguaje dice algo y según los científicos, mucho. El mal: gatito miau miau. Millones de manecillas vomitan este porvenir que no va a ningún lugar, mean el lugar que tampoco se mueve, embarazoso árbol genealógico manchado de amarillo. Echa raíces en los retratos de la familia, de la estirpe (pide prestado), de la raza (vasconceliana). Qué solteras las posibilidades, traen el vaso vacío, sin un peso para otra cerveza, maltratado es un decir, comen uñas, devoran mugre mientras llega el cheque de manutención, felices después del día catorce. Del microondas al molcajete y el par de tetas del señor taxista. Dios de los híbridos, afeitados de las piernas y alfas de corazón, piedras en los riñones, sufrir como lluvias de mayo. Levantan la bata de mamá: niña y madre al mismo tiempo. Tararean la tarea con Pepa la perra. Tanta maldad hay en el mundo: feminicidios, masculinicidios, navidad y crédito Famsa. Han sufrido mares chorreados de petróleo, reptan mejor cuando lloran, la caverna sin fogata, sin azúcar y con leche. Inventaron la licantropía encorbatada para entrar a la cantina sagrada. Piden la epístola capitalista, esperan el contacto, quieren que sea una vagina disfrazada de hombre. El asesinato es igualitario.

sábado, 6 de febrero de 2016

Josué Ruiz Maldonado, sembrar flores en el infierno

“No era precisamente fino pero, llegado el caso, dominaba el arte de cabalgar en sus semejantes”, estas palabras las escribió Lichtenberg y quedan perfectas para abrir este texto en memoria de Josué Ruiz Maldonado, michoacano abatido por las olas del mar; Oken o El Chino (alias de Ruiz Maldonado) sabía muy bien que los seres humanos estamos habitados por dragones y ángeles, él mismo fue un demonio creativo, sembró flores en el infierno antes de su última brazada.


El corto tiempo


Josué nació en Arteaga el 13 de febrero de 1986 y murió el 9 de diciembre de 2014, en la Costa michoacana. Estudió flosofía en la UMSNH, fue maestro de lógica en la preparatoria número 4, tocó al lado de Jorge Pointelin, su maestro de tambor y vida. Melómano empedernido, podía escuchar música durante todo el día y la noche, sólo por el placer de hacerlo, porque le gustaba. Lector de Nietzsche y San Agustín, una de sus preocupaciones fue el tiempo, el cual se le agotó muy pronto.

Escribió poesía y ensayo, los aforismos eran sus favoritos: “Si supieran ustedes de qué basura crecen los versos sin sentir vergüenza”. Observó a un México que estaba transformándose y no precisamente hacia mejor: “Arma refiere a una orden o a un instrumento de ordenamiento sobre la base del dominio de ciertas tecnologías de aplicación energética variada y con una finalidad persuasiva brabuconamente afilada; armar refiere a un arma en particular: la AR-MAR, siempre presente en la gente que custodia sus umbrales, el mar es el que arma, es ése su significado mitógeno, endógeno y endémico; armado refiere a niveles como el amor o la belleza, a metáforas expeditivas en barcos, a conclusiones orgásmicas, a subconjuntos matemáticos de un todo. En este sentido México está todo armado, No hay inicios ni finales”.


Otra vez el mar


Josué Ruiz Maldonado, poeta y percusionista, víctima del mar, otra vez el mar. Al parecer Reinaldo Arenas escribió para él lo que sigue (sin saberlo): “No le pregunten de dónde viene, ¿qué no ven que proviene de la flor más bella de la luna?”. Aunque ya no está como inteligencia sintiente, sí permanece su pensamiento, a la espera de que alguien lo encienda de nuevo: “Veo crecer hasta mis ojos figuras de silencio y desesperadas. Escucho grises, densas voces en el antiguo lugar del corazón”.