viernes, 6 de noviembre de 2015

Manifiesto Sipuesista

1. Las condiciones socioculturales y climatológicas, los partidos políticos y la polución, así como la orografía e hidrografía del estado de Michoacán, provocan en los habitantes de las principales ciudades del estado-establo una perturbación del habla que se manifiesta por la repetición de dos vocablos que acompañan a infinidad de expresiones linguísticas, si no es que a casi toda la jerga mestizo-purépecha: El "sí pues" ad nauseam. Sí pues el narco, Sí pues la cultura, Sí pues La Re-insistencia, Sí pues tu mamá, Sí pues Dios, Sí pues adiós mamacita, Sí pues sí vino, Sí pues guau, Sí pues dile, Sí pues ya estuvo... 

2. El Nopuesismo es proporcionalmente inverso al Sipuesismo. El Sipuesismo es lo contrario del Nopuesismo, pero necesita de éste para existir, para crear sentido. 

3. Los poetas michoacano-contemporáneos que radican en el cinturón de la pobreza creativa se dieron cuenta de este fenómeno local: la espontaneidad y la fama se conjuntaron para dar paso al agandalle literario. El Sipuesismo se convierte en un movimiento subterráneo inocuo que atenta contra los pilares del la bella poesía: se orinó pero le lavan; raya pero le limpian. 

4. El Sipuesismo derivó, devino en Puesía; a su vez, la puesía modifica al Sipuesismo, lo vuelve complejo en la medida que el vómito clásico es la mezcla del antes de y el ahora interpretativo; remueve las entrañas del pasado con el anular de la mano izquierda del hablar popular; ausculta la opinión pública para conocer su fonética precisa y complaciente, es el hisopo de los oídos posmodernos. 

5. Filosofía y sipuesismo van de la mano como siameses y amantes incestuosos, cada puesía encierra una verdad fayuca que en la dialéctica tarasca adquiere su negación nopueisista: Sí pues-No pues. La síntesis del sipuesismo es un puesto en la burocracia cultural o las extremidades cercenadas de un niño en el MACAZ. Su positivismo pesimista más que un oxímoron, es el resultado de años y años de exposición a la cantera, al aguacate y a la mentira. 

6. Sin nombres, los sipuesistas se esconden detrás del puesto de la changunga, en los gax-panchos del Centro Histérico, se visten de Fuerza Ciudadana, toman café en los portales y hacen como que leen La Jornada o La Voz, pero en realidad están puesitando todo el tiempo, todo "el ahorita", que es la forma como los puesistas miden el tiempo. 

7. Por lo anterior y por lo que viene el Puesismo se destruirá a sí mismo, pasará como pasan las combis por la avenida Madero, sin pena ni gloria. ¡Vivan los hongos de agosto y el atole de grano! ¡Viva la puesía!


12 de octubre, 2015, Morguelia , Michoangastán, Méjico.

Trece

  Martes trece en el que cortaron la luz, se acabó el gas, la quincena, el dinero que me pagan cada quince días, no rindió. Martes trece en el que paso por debajo de las escaleras, convivo con gatos negros, rompo espejos. Martes trece en el que todavía respiro aunque los chicles sigan pegándose a mis suelas.
   Es más fuerte el olor de tus pies cuando usas zapatillas deportivas, tenis anglosajones con el nombre de una diosa griega, entonces llega el príncipe Podos y te besa y tú sudas y no traes credencial con fotografía para comprobar tu abolengo, recuerdas que traes una del colegio, algo vieja, sólo el nombre aparece en la identificación, se la muestras, sí, eres Cenicienta, pero te huelen las patas, no importa dice él, te ama a pesar de los olores, de hecho se excita con la podredumbre. ¿Fueron felices a pesar del mal olor? Por supuesto, porque es muy humano apestar.

Ángel Pahuamba, el color que narra

En su página oficial, angelpahuamba.com, se menciona que es licenciado en Artes Visuales, con la especialidad en Pintura por la Facultad de Bellas Artes de la UMSNH; que tiene varios galardones como el Premio de Adquisición en el Concurso Estatal de Pintura y Estampa “Efraín Vargas”, que obtuvo en 2009; pero más allá de cualquier título o documento oficial, lo que habla por un artista es lo que hace, la creación, los frutos del árbol, porque “por sus obras los conoceréis”; Ángel Pahuamba nos presenta un discurso visual en donde los orígenes conviven con elementos contemporáneos.


Pahuamba parte de los elementos originarios que le legaron sus raíces indígenas, pero que se mezclan y fusionan con el colorido moderno, la estridencia hace que el toro pinto brame, las garzas de lago de Pátzcuaro vuelan sobre un cielo amarillo, los diablitos de Ocumicho corren a a tienda de la esquina. 


En su colección "Xirangua, crónica visual de un pueblo" hay reminiscencias de Jean Michel Basquiat, pero esto no quiere decir que sean una copia o un pastiche, sino que Pahuamba parte, como también lo hace Basquiat, del trazo violento sin dejar de lado lo figurativo, un mundo cromático en donde habitan los demonios purépechas, los toritos de petate, el grafitti, las máscaras, los negritos, pero también hay niños en bicicleta; son los colores primarios que perturban al observador, es esta una asociación delirante y exquisita, el desdoblarse caricaturesco, la historia de un imaginario colectivo que habita otra historia, la del pueblo de la Relación de Michoacán. 



¿Es el arte una auto-llamada de atención que se expande por rebote? La trascendencia le jala las orejas a la inmanencia, de ahí que el pintor se pinte a sí mismo. El autorretrato, juego de espejos, lo podemos encontrar en otros artistas michoacanos como Irasema Parra y Santiago Bucio, aunque en Ángel Pahuamba sí hay una intención de ridiculizarse, porque quizá considere el artista que los seres humanos están obligados a reírse de su tragedia.

Ángel Pahuamba tiene un lenguaje propio que ha construido a lo largo de los años, con paciencia y dedicación elaboró un alfabeto hecho a base de los colores del pueblo, lo tradicional se rompe para permanecer; sus trazos hablan del Michoacán mágico que se esconde bajo el triste manto del simulacro y la simulación. La labor del artista es desvelar, mostrar lo oculto, el pintor michoacano sublima lo folclórico. Por ejemplo, le da un giro copernicano a las tradicionales catrinas de Capula, serie que también se encuentra en su sitio web; la calaveras ya no son las señoras elegantes, ahora están pensativas, reflexionan sobre lo que son y sobre lo que las rodea.

Su gráfica, ilustraciones, retratos, etcétera, cumplen con la calidad técnica que se le exige a un creador, pero sobre todo, y lo más importante, provocan al espectador, mueven el punto de encaje en el que tan cómodamente se sitúa el público, entonces ocurre la magia: el diálogo.





Cuévano

  Llovió, los planes cambiaron, nunca algo definitivo o acabado. Esa noche brincamos charcos, Cuévano se bañó para recibirnos, nosotros fuimos la tempestad pero se nos acabó la fuerza y el dinero, cien pesos de tortillas con carne para los cinco, El Paisa II olía a dos cuadras; en la taquería un individuo se cayó en la entrada y se golpeó la nuca, sonó como un slap, primero no reaccionó pero después despertó y vomitó. Al otro día, con los calcetines mojados y el dolor de espalda porque el asiento de un carro difícilmente puede ser una cama, seguimos el trayecto hacia ninguna parte. Cuevas, túneles, olor a orines, un montón de jóvenes ebrios que se excitan con las canciones de Molotov y gastan el dinero de sus papás, coronas de flores en la cabezas de las muchachas, harto arte hay. El monumento metálico del Quijote fue ultrajado una y otra vez, para esos son las estatuas. Pobre Rocinante inanimado, en su lomo cargaba las borracheras de una generación huracán. Música en las calles, monedas en los estuches, coopera para la causa etílica, coopera por favor, coopera que aquí espantan. El concierto como teleología. A pesar de la multitud y la falta de baños, popó pipí, escuchamos, y vimos poco, a la banda de los hombres que están fuera de la ley. Casi al final llegó la Sandunga, valió la pena lo mojado, apretado, taloneado, rechazado; sí, después de las ráfagas de viento vino la música y el vino. El regreso nocturno y las casetas de cobro.

Ernesto Hernández Doblas, la herejía como poesía

  Un escritor que se divierte con las lenguas viperinas, tan abundantes en la burocracia cultural; un escritor que se regodea con las gordas carnes de las musas; un escritor que escribe con sangre, carne y desprecio; pero lo más sorprendente es que ama; un escritor que se llama Ernesto Hernández Doblas.

  Nació en Morelia en 1971, comenzó su oficio de tinieblas como lo hacen los grandes, leyendo e intentando decir-describir-destruir la rosa (negra) de la poesía, como él (nunca el mismo) dice: “En los comienzos de la poesía, en los pininos llorones, en las primeras palabras que balbucea la palabra, el poeta nomás se deja ir de a pechito sobre los pechos Coatlicue de la Diosa Poesía y se pega a ellos como becerro de Roma. Es más, y es menos, pero más o menos de todos modos la letra con sangre sale y se indaga en esos laberintos con más entusiasmo que otra costra”.

  La ciudad laberinto es del poeta y en ella tiene su reino, un reino donde los decapitados andan muy orondos sobre sus cabezas; un reino en el que las princesas son calipígicas y los bufones transgéneros. Avanza en su trayecto de tropiezos y aciertos, sin bastón ni bombín; el poeta está desnudo, no siente vergüenza, camina con el pecho inflamado; el poeta es un dragón, su palabra es fuego siempre cambiante, constante. Un destructor, un crítico porque ¡qué miseria más grande, un escritor que no escribe!

  ¿De qué está hecho Ernesto? De música ligera que rebota en la piel de los eunucos, de lecturas madrugada que filosofan con los perros, de ternura invertida, de mitologías de alcantarilla, porque ahí se esconden los deseos. También el teatro lo constituye, lo complementa, heterodoxa máscara la del poeta, el público pregunta ¿ríe o llora?

  Penetró en el cine, literal y literario. Los límites están marcados desde el nacimiento; Doblas, como buen prestidigitador, pide que le aflojen más la cuerda, al final, la caída se disfruta; él es un Sísifo enloquecido con algo de Narciso.

  “De costa a costa se comunican invisibles telegramas que el prospecto va tomando al pie de su letra (que le da el pie y se toma la mano que trae ases bajo la manga de once varas), sin saber aún, que lo que hace falta en realidad es poner a bailar a las palabras sobre brasas e insomnios”. Así se describe Hernández Doblas; él sabe que presentar, hablar de un poeta es un ejercicio suicida, pero vale la pena, no la gloria.

Frase:

“Soy Poeta se repite el Poeta hasta que de verdad se la cree, hasta que de verdad ve poesía hasta en la sopa, hasta que en verdad nos dice su verdad más íntima y no por ello menos nuestra”

Libros: 

Bitácora clandestina (1998); Oscura luz (2002); Lugar de muertos, prólogo de Gaspar Aguilera (2008); Museo de musas (2009).


Tere Sánchez o del bello y mágico arte de vivir

  Teresita Sánchez Reyna, mejor conocida como Tere Sánchez, es una actriz, titiritera, cantautora y escritora. No se trata de etiquetar o definir sino de celebrar, festejar que la vida nos regala a personas como Tere; vive en Morelia desde 1989, ella misma se echa de cabeza: “Nací en la ciudad de México en el año de 1964 y crecí en un barrio superbravo llamado Peralvillo”.

Los primeros

   Trece años tenía Tere cuando escribió su primer cuento (léase como canción); a los 17 años participa en su primera obra teatral, Cada quien su vida, escrita por Luis G. Basurto; a los 18, ya más grandecita, se integra al grupo de música andina Binni Sicarum, antes había escrito su primer canción a los 16. Si se trata de datos y de exponer a la gente es importante saber que la corrieron de la secundaria a los 14, terminó el ciclo secundariano en una nocturna. No quiso fiesta de quince años, romper la tradición es la regla aunque haya golpes de por medio.

    Ha participado en más de 50 obras de teatro, muchas de ellas dirigidas por Fernando Ortiz; escribió en periódicos de circulación nacional y la incluyeron en la antología Itinerario Nómada; en 1993-94 quedó atrapada por el encanto de los títeres, Gabriela Ortiz Monasterio fue quien la inició en la vida de las marionetas, participó en un programa de televisión que se llamaba De Tin Marín. En este mismo contexto trabajó con Dalí M. Blanch, quien cambió su vida, según platica la mismísima y a nadie parecida, Teresita.

  En la atribulada actividad musical, cantaba y tocaba el bajo eléctrico en un grupo llamado Conciertosentido; después conoce a Lety Servín, “amiga del alma y extraordinaria mujer”, con quien, en 1995, formaría Salida de Emergencia. Pero es en el 1999-2000, durante la huelga de la UNAM y la despedida de Zedillo, que surge Se aplican restricciones, espectáculo musical multimedia dirigido y producido por Raúl Arroyo. Habla Sánchez Reyna (léase como encabezado político): “La particularidad de este experimento escénico es que participan mis mejores amigos, cómplices y la mejor compañía que encuentro en Morelia después de vivir una especie de orfandad. Sergio Camacho, Carlos Cárcamo, Alejandro Coria, Husai Ching, Jochen Hiss. A esta lista sólo falta agregar a Marcos Maldonado y Víctor Rivas, seres que menciono de manera especial porque me cambiaron por completo la vida, y aún lo siguen haciendo”.

   Ha dirigido tres obras de teatro. En 2002 forma con Salvador Carrillo Márquez, el dueto Sístole y Diástole, hecho a base de música original, lo cual es todo un mérito. Trabajó con la espectacular y controvertida Jesusa Rodríguez en un programa por la defensa de los derechos de las mujeres, o sea, feminismo del bueno.

  No alcanzaría el periódico entero para decir todo lo que ha hecho esta Mujer, sí, con mayúsculas. Ella misma se describe de la siguiente manera: “Me encanta andar en bici, el olor del epazote, el romero, la lavanda. Me gusta envolver regalos, hacer garabatos en pedazos de papel y ver películas que me hagan llorar. Reírme hasta que me duela el estómago. Me fascinan los juegos de mesa, observar a niñas y niños sin que se den cuenta y hacer reír”. En el tema del amor (léase con el referente personal a la mano), comenta que “Vivo con el hombre más maravilloso que puede existir para mí, el músico, titiritero, actor, escenógrafo, director, pintor, fotógrafo, escultor, compositor. Roberto Hurtado Azuara”.

  Tere Sánchez vive con Bongo, su perro. Hace poco terminó la prepa en línea, ya que, como ella comenta, “la escuela no ha sido lo mío, aprender cosas interesantes sí”. Este año no ha sido fácil para nadie, ella lo sabe, y ha llegado a una conclusión vital: “En 2015 me doy cuenta de algo que realmente me parece relevante, contundente y piramidal. Le he perdido el miedo a la muerte”. Para un creador comprometido cada cosa que ocurre en su vida tiene importancia, los actos, las personas, de ahí que Tere concluya de esta manera: “Sólo agrego algo más, Mi papá, mi mamá y mis cuatro hermanos son para mi el refugio más importante, la enseñanza más grande el mayor orgullo en mi vida”.

Frase:
“Voy a ser feliz aunque me cueste lágrimas. Qué voy a hacer si mi hormona es la patrona, la tengo que obedecer”