viernes, 26 de febrero de 2016

Judíos contra moros

Soy un pendejo
Soy puto
Soy uei
Y qué

Chingo a mi madre
Cien mil un millón
De veces con heces
Y qué

Te escupo y te pateo
Memeo

¿Te quieres meter conmigo?

Vaqueva
Que se arme
Me aviento
Quítome la camisa
Los tatuajes
Panza y risas.

(Sangre, madrazos, saliva, no mames)

Tambores
Muchos tambores

Me la pelan
Me la pelan

Cámara
Ya estuvo.

Catorce

¡Está temblando! Son más de tres horas esperando, tiene frío mi corazón, quirófano de amor, trasplante de ti. De la aorta a la vena cava inferior, te extraño. No quiero que fluyas a otro lado, por eso la válvula mitral y yo te ayudamos a que entres en razón. Ven, te lo imploro. Yendo de la aurícula derecha a la aurícula izquierda, en el trayecto de oxigenación, te necesito, eres mi aire.

Mi primer amor homosexual

Hace tiempo
Siempre hace tiempo
Hacemos
Conocí a un muchacho
Me regaló El hombre Rebelde
En la última hoja del libro
(Ésta)
Escribió un poema
Era como la música de:
Berio
Era como la pintura de:
Toyen
Era como las nalgas de:
Lupita.

Aceite

Es bien divertido burlarse de los demás, de sus filosofías, ídolos y tragedias, de sus logros y propósitos. Somos seres cómicos; todo en lo que creemos termina siendo, con el paso del tiempo, una payasada. Si de verdad fuéramos tan buenos como cacareamos, estaríamos en los hospitales y en las cárceles ayudando a los necesitados, o en la guerra contra el mal gobierno, muriendo por la causa. Pero no, todo lo contrario, estamos aquí discutiendo sobre el imperativo categórico hecho en China.

Nietzsche para los tontos

Si celebras la conquista a pesar de que la montaña te ha destrozado manos y pies, haces bien; el dolor es la prueba, testimonio fehaciente de tu esfuerzo. Admirar la cima desde abajo no tiene mucho sentido, la realmente grandioso es el aire de arriba; sin importar los raspones y el cansancio, inhalas y exhalas junto a una nube que pasa.

Pastiche Cabroma

Caliche ha muerto, ¡que viva Caliche! Porque es con poesía como debemos darnos a entender. La palabra es la madre de todos los vicios del lenguaje, los analfabetos amarillos con ojos de serpiente también son sus hijos. Y más vale un poema a mano que cientos de cuartillas impresas a doble espacio, tipografía Times New Roman, sangrado y justificado.

Versos Malísimos

La deseo en el silencio de mis cuadernos,
atrevido, digo su nombre en voz alta,
eufonía pura declamada para un público inerte:
mis libros viejos y empolvados,
los muebles con su larvas
y el retrato de ella,
un mutismo prometedor.

Derramo la anacrónica tinta de mi pluma al escribir esto,
la emoción de Onán me contagia,
mancho la fotografía con el recuerdo.

Busco la efe de la fruición
en el arcaico diccionario de los sentimientos,
aún indescifrable para muchos.

La amo irregularmente,
cambio las letras al conjugarla,
el adverbio de sus miradas
modifica el lugar y el tiempo de mis acciones.

Insignificante, soy una coma en la existencia,
apenas un rasguño ortográfico;
mas cambiaría todo el sentido
si yo no estuviera en su narración.