jueves, 24 de mayo de 2018

Me mataron en Prados Verdes

Todavía está la marca en la pared de la secundaria #9 de Prados Verdes, la mañana del domingo 22 de octubre de 2017 acuchillaron a un Testigo de Jehova, embarrada en la barda la violenta mancha roja, la víctima dejó su sangre como advertencia o recuerdo o ya no se sabe qué; en el piso unas flores podridas.

Poco antes, en agosto del mismo año, balearon a un hombre en la calle Nogal, a sólo dos cuadras del crimen del predicador, así llamaron al asesinato del religioso cometido en Prados Verdes. Él del octavo mes fue acribillado alrededor de las 07:00 horas, los vecinos que salían a dejar a sus hijos a la escuela se encontraron con el cuerpo del "hoy occiso", arrojada la muerte en el número 813.

Ahora junio, tarde noche del miércoles 14, una maestra iba en su bicicleta por la avenida Quinceo, en los límites de Prados Verdes con Loma Bonita, dos personas le salieron al tope, mujer y hombre, le dispararon a quemarropa, según la profesora de educación física, sin ningún motivo, ella resultó herida, fueron dos balas las que alojó su humanidad.

Los asaltos a mano armada se han vuelto cotidianos en la colonia moreliana, de ahí pasaron a los asesinatos y ahora están de moda los secuestros. A esto hay que sumarle la venta de cricrí (crystal) y negra (heroína), cada vez hay más demanda. Prados Verdes está a cinco minutos del centro del Centro Histórico.

Este martes 28 de noviembre/2017, a medio día, en plena avenida Guadalupe Victoria, casi a la altura del Oxxo del río, intentaron robarle su hija a una joven madre; de una suburban blanca bajaron dos sujetos, rodearon a la señora, al darse cuenta de esto, ella abrazó a la niña y gritó. La intervención de los locatarios, específicamente la de los empleados del taller automotriz que ahí se encuentra, evitó que el ilícito se concretara.

No sólo Prados Verdes, muchas colonias de Morelia experimentan un crecimiento de la delincuencia organizada, uniformada y desorganizada, esto se ha salido de control. Los asaltos, las extorsiones, los secuestros y los asesinatos llegaron para quedarse, de las autoridades sólo conocemos su ausencia.

Leben

Alexander Faubritten lanza la Bomba "L" sobre el planeta entero, pero esta arma no es para matar, la detonación del artefacto misterioso les otorga vida eterna a los seres vivos, a todos; la era inmortal llegó, los dioses han nacido.

Al principio la noticia causó estupefacción, después llegaron las preguntas sobre la vejez y los nacimientos, qué pasaría con la religión; hubo caos, los otros animales también fueron afectados por la explosión, las bestias eran cada día más y atacaban a los humanos; luego vinieron los reclamos, la gente cuestionó esta nueva condición en donde la enfermedad había sido eliminada: ¡Faubritten nos ha arrebatado la muerte!

Los gobiernos del mundo le exigieron que elaborara un antídoto, él se negó, alegó, en su defensa, que los poderosos utilizarían la vida eterna para prolongar su poder y dejarían morir a los más pobres. Alexander Faubritten niégase a revertir el efecto.

Por este comportamiento el químico alemán debe ser juzgado y sentenciado, lo envían a una isla/cárcel mientras los líderes internacionales preparan el castigo para el padre de la Bomba "L", la ele viene de leben, que en español es vida.

Proceso a Faubritten, innovadora novela de ciencia ficción escrita por Yolanda Marcela del Río Reyes. Libro en donde el artículo periodístico, la poesía, el diario, el teatro, las notas de editor, los sueños, las premoniciones, la biblia y la imaginación desbordada se mezclan y dan como resultado una prosa inteligente; esta obra maestra, por su forma y contenido, fue elogiada por Juan José Arreola y Ray Bradbury, ellos hacen la sinopsis y el prólogo en la primera edición de Aguilar, 1976.

Marcela del Río, así está firmado Proceso a Faubritten, nació en Coyoacán el 30 de mayo de 1932, su mamá, la escritora María Aurelia Reyes del Río, murió muy joven; Marcela tuvo que ir a ayudar a su tío Alfonso Reyes, se ganaba unos pesos catalogando la biblioteca del escritor mexicano. Esta experiencia fue más que un trabajo para ella, maduró y experimentó con su talento, "el regiomontano universal" le enseñó el poder de la constancia.

Doctora en Filosofía por la University of California, Irvine (UCI), y Licenciada en Letras Hispánicas por la UNAM, tuvo una fuerte inclinación por el teatro de los cincuentas, Marcela del Río ha escrito muchas obras; comenzó como actriz pero le atrajo más la escritura de los guiones, la dramaturgia. Poeta, investigadora, amante, perfomancera, netologa: "Es fácil olvidar cuando se es el culpable".

Y una cita para ponerle fin a estos párrafos alrededor del Proceso a Faubritten y de su fantástica autora que nos regala el cielo y el infierno en guiños al lector: "Mentira que para ver teatro haya que ir a un edificio bautizado con ese nombre. Diariamente somos testigos y partes de un mundo teatral en el que actores y público actúan en recíproca función".

La señora Marcela

El perro flota en el charco de sol, este calor del medio día inunda la casa y los rayos escapan por las ventanas como cascadas. Una pulga encandilada busca la sombra. Rasca la pata, pasa la mosca, ¡chito, chito, chito! la anciana. Los gatos bajan de la azotea, llegó la hora de almorzar. En la radio dirimen las vidas privadas de las estrellas de televisión, hoy no habrá croquetas, la sardina nada hasta las narices gatunas. Primero el miau, luego el ñam, ñam, ñam. El perro finaliza su baño térmico y va, tranquilo, a la cocina por los sobras felinas; carroñero y un poco flojo devora los restos marinos, más salsa de tomate que otra cosa. Sirve la vieja las últimas letras de este texto y el can se sumerge de nuevo en la poza de luz.

Dios pidió otra

El músico dijo: "Hágase la luz" y la luz iluminó la pista, después vino el güiro, la conga, timbales, teclado y saxofón; pero aún faltaba algo. Hasta que el bajo sonó por primera vez el mundo estuvo completo. El séptimo día también fue de fiesta. Las voces celestiales corearon todos lo éxitos de la creación y la cumbia se convirtió en el himno de la humanidad. Lo terrible fue que nadie le pagó a la banda y dios no paraba de pedir canciones.

Corre, Lowry, corre

A propósito del pleito ranchero entre editores/correctores y los tristes escritores, un libro que leí en 2015, El volcán, el mezcal y los comisarios, escrito por Malcolm Lowry y traducido al español por Sergio Pitol, con prólogo de Juan García Ponce, tuve la edición de la Dirección General Editorial de la Universidad Veracruzana, 2008. Después escribiré sobre estas traducciones de Pitol y la colección que las reúne. 

El libro de Lowry está divido en dos partes, en cada una de ellas una epístola, un par de largas y reveladoras cartas. La primera de éstas va dirigida a Jonathan Cape, editor inglés de Bajo el volcán, contiene diez apartados marcados con números romanos donde el autor le explica al editor, detalladamente, porqué le es imposible realizar los cambios que éste le sugiere para que la obra sea más "accesible al lector".

Con una amabilidad no exenta de ironía, Lowry desmenuza los comentarios del editor, con la maestría del artesano, manos con callos, son echados abajo las mercadotécnicas sugerencias de Cape: "Al emplear la palabra 'lector' en el sentido más amplio quisiera comentar que si 'El volcán' parece tedioso al principio o no, dependerá del estado de ánimo del lector y de su preparación para comprender la forma del libro y la verdadera intención del autor".

Lowry defiende su novela, hasta la última coma, porque en esas páginas se encuentra lo necesario, nada sobra, nada falta: "Pues el libro ha sido diseñado, contradiseñado y soldado de tal modo que puede leerse un indefinido número de veces, sin agotar todos sus sentidos, su drama o su poesía".

La segunda carta, la otra mitad de El volcán, el mezcal y los comisarios, está firmada el 15 de junio de 1946, Lowry la envió, desde Canadá, al abogado Ronald Paulton. Esta misiva narra cómo Lowry fue acosado, perseguido y torturado psicológicamente por las autoridades mexicanas, quienes, sin leer el libro, puros rumores, decires y chismes, anatemizaron a Bajo el volcán (1947) por supuestas injurias contra el espíritu nacional. ¿Ha leído usted, el lector, esta obra? Recomendable también adaptación cinematográfica que hizo John Huston.

Largas esperas, funcionarios incompetentes, sobornos, robos, más sobornos, maltrato, viajes innecesarios, aislamiento, oficinas, trámites absurdos, la justicia burocrática nacional contra un escritor inglés que se quedaba, poco a poco, sin dinero y sin comunicación con la embajada de su país. Lowry conoció el rostro de México sin máscara, ¡toma tu calaverita! 

Lowry contra el editor, Lowry contra el estado mexicano, Malcolm contra la bebida. El volcán, el mezcal y los comisarios es uno de esos libros raros que la gente rara debe leer, imperativo literario. Por no dejar, la literatura se encuentra en la frontera, la literatura logra escapar, el agente secreto que la (lo) perseguía no alcanza a subirse al tren del escape. El protagonista de estos párrafos huye, ya no verá Cuernavaca de nuevo, ya no tomará mezcal en esa cantina apestosa a orines. Y el editor puede irse al carajo junto con los gendarmes: “La tempestad contenía, a fin de cuentas, su propia alma secreta”.     

24 x 24

Cada mañana
proponíase
odiar
a alguien nuevo
no tan viejo.


El desprecio a sí mismo
y hacia los otros/de/más
el pan
con mantequillla
café sin azúcar
jugo de naranja
consuetudinario.

Pero
saludaba al vecino
que siempre dejaba
la basura afuera
la música alta
lameculosdemierda.

Y
(porque la conjunción es sagrada)
también le daba los buenos días
al mercachifle de la esquina.

Su lechita y a dormir

En un programa del Sistema Michoacano de Radio y Televisión hicieron referencia al día mundial de la filosofía que se celebra mañana, 16 de noviembre de 2017. La locutora creyó que invitando a un grupo gnóstico le hacía los honores a los amantes de la sabiduría. Quedé estupefacto después de oír sus elucubraciones.

Primero hablaron de la filosofía positiva, no, Comte no tenía nada que ver aquí, los disertos se referían a la actitud positiva que hay que tener ante la vida, una regurgitada del dicho lluvioso y con ráfagas de más de 200 kilómetros por hora, "al mal tiempo, buena cara"; luego vino aquello de todos llevamos un filósofo dentro, sólo hace falta ser conscientes de nuestro "filósofo interior" para resolver los problemas que nos acontecen; en el momento más intenso de su cátedra, aseguraron que las dudas existenciales pueden ser resueltas fácilmente por cualquier persona, hay que concentrarse "un poco" y entender que las cosas son más sencillas de lo que creemos, "la voluntad es ponerle corazón a nuestros actos", y demás inepcias.

Esto es lo "sustancial" de las disertaciones expresadas en la improvisada ágora de frecuencia modulada al que me refiero. A pesar de que pasé de noche la carrera de filosofía en la UMSNH, haré algunos comentarios sobre los consejos filosóficos arriba mencionados.

La banalización de los saberes no tiene ninguna relación con la divulgación científica, no nos equivoquemos. La superación personal ha hurtado frases de los sistemas filosóficos complejos para utilizarlas como aderezos en sus recetas del buen vivir, lo que provoca que la gente repita oraciones sin darse a la tarea de profundizar al respecto. Se menosprecia a quien filosofa con sinceridad, se le rechaza porque no se le comprende, el vulgo detesta el esfuerzo; la simulación es aplaudida y premiada, e incluso pasan como oficiales posturas que son adversas a la filosofía misma.

En Michoacán, además de la facultad de filosofía, tenemos a varios escritores que se dedican a leer, escribir y comentar textos de ontología, ética, lógica, estética, antropología, filosofía de la ciencia, filosofía de la historia, en fin, hay con qué adentrarse en el intrincado mundo del conocimiento, no sólo de sí mismo, sino de todos los artificios de los que se vale el bípedo desplumado para dejar huella y proyectarse en un porvenir del que desconoce por completo, y que por eso mismo le intriga tanto. Estos filósofos, de la academia y fuera de ella, están lejos de ser legión, y aún así coinciden en que la filosofía difícilmente puede reducirse a una frase dominguera; los aforismos de Lichtenberg o Nietzsche requieren de un ejercicio intelectual que va más allá del subrayado en rojo.

La filosofía es compleja porque el ser humano es complejo; muchos métodos que han inventado los filósofos, y de todos estos estoy seguro de que ninguno es fácil de comprender, a la primera no se puede, hay que tener paciencia, ponerle mucho empeño, la tensión de la atención; la curiosidad y el asombro acompañan al filosofar. Ya sea circunspecto o desbordado, de Diógenes a Kant, Heráclito frente Onfray, el filósofo anda sobre sus pasos una y otra vez, hasta que le sangran los pies.

Habrá quien diga que el pensamiento oriental (¿cuál de todos?) enseña a vivir con lo sencillo y no sé cuántas túnicas y sandalias más, y quizás tengan razones para esto, seguramente demostrarán sus puntos, allá ellos y sus retiros. Yo sólo quiero recordar, decírmelo a mí, que filosofar es un ejercicio para el que se necesita preparación, conocimiento de la historia, lecturas al mayoreo, comprensión, capacidad de abstracción, y si nos ponemos intensos también hay que tener mucho amor/odio por el ser en general.

No sé qué sea la filosofía, pero de una cosa estoy seguro, no es una fórmula láctea para preparar la lechita de lo fácil.