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sábado, 7 de mayo de 2016

Pequeñeces

Lo sé Lao-Tse, lo sé: daños de años.

lunes, 14 de marzo de 2016

Deferencia extrema

Las rodillas le sangran y no le queda piel para seguir arrastrándose. Hombre que pide por su hijo con cáncer. Carga su imagen sagrada, mácula religiosa que algún artista venido a menos pintó apresuradamente. Ahí va hacia el altar, seguro de su esperanza, su nombre lo olvidó porque no somos nada y lo que importa son los vástagos. Los esbirros también le rezan a la virgen, pero no se sabe a cuál. Corruptos, violentos, ignorantes, de un gusto pésimo, su única premisa es el maquiavélico y malentendido dicho "el fin justifica los medios", por eso asaltan las tiendas y se hacen policías, cada veinticuatro horas besan a sus esposas. La justicia no alcanza para el padre pero sí para el refresco del poli. El ejecutivo que ejecuta. Ante al poder totalizante y totalizador el individuo está sujeto, amordazado, su única función es la simulación frente a las patrullas, el pasar como si nada hubiera pasado, "buenas noches jefecito". Tras el velo de maya se encuentra un cuerno de chivo y una paca de dólares. Algo apesta cuando el presidente habla, saluda a los agachados, les da su bendición. Seguirá pudriéndose por dentro, un inconforme aconseja: que se ampute los miembros infectados de pus demagógica, que se dé un balazo en la sien para que los diarios sean felices. El hombre hizo su ofrenda, el muchacho enfermo sufrió hasta la muerte, quizá un poco más. El policía ganó tres mil pesos que se gastó en dos horas, "la piedra los vuelve locos". El presidente no se murió, sigue vivo y amenaza con otro de sus discursos. ¿Será éste el fin?

lunes, 18 de febrero de 2013

  Reincidir: El frío del invierno ha violado otra vez a los amigos del Sol. Éstos no encuentran sosiego ni calor entre sus sábanas ontológicas, pues el frío de afuera sólo viene a acentuar más lo congelado de su espíritu-cadáver. No son capaces de entender el ciclo, de ver a lo lejos, para ellos lo mejor es vivir en el calor, aunque sea de infierno.




Imagen de Caliche Caroma, 2013.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Incestos y biografías

Sin dudas, sin preguntas, sin tiempos preocupados: aquí sentado y nadie sabía, nadie hacía, nadie nada; dentro de este lugar, que es el de todos (¡gracias a ti esbirro que controlas nuestras vidas!). Fui moviendo EL CUERPO como pude, buscaba un lugar cualquiera para filtrarme y acomodarme con todas mis maletas dentro de este bote de basura. Y he aquí, ahora parado en medio de la gran cagada occidental, tengo celular y voy a la escuela, como tres veces al día, me drogo cuando hay droga y si no, tomo alocohol, fumo y me tiro pedos en público. Sí hasta parece que la gente me toma en cuenta y ve mis perdidos pasos. Miento muy orgulloso, todos reconocen este esfuerzo y creen o creen que yo creo que no me creen pero les creo de igual manera. Soy parte de la hermosa danza: 365 ratas que roen el cuerpo de Dios por dios, tu Dios al cuadrado entre dios, mi dios, ése que nunca ha dejado que alguien me defienda, ése que deja la maceta caer para que rompa mi cabeza y así... Y te quedaste leyendo el color azul, el refrigerador nunca dejó de sonar como una gran orquesta mecánica en la boda de algún hijo de puta, y la orquesta del frigorífico: no deja de complacer al novio embriagado y coqueteando con la sobrina de 13 años, pide la última canción: es el mal de occidente, vean irreversible, lean La Biblia, escuchen a los viejos, pero no a todos. Periódicos, radio, tv (total vavosada con v): Los textos en las calles SON EL ROSTRO, las profecías en el ladrillo. Soy esa tinta enlatada que pone las firmas de los que han hablado sin ser escuchados.

Al final, el coito consuetudinario que profetiza más desgracias.