viernes, 26 de febrero de 2016

Judíos contra moros

Soy un pendejo
Soy puto
Soy uei
Y qué

Chingo a mi madre
Cien mil un millón
De veces con heces
Y qué

Te escupo y te pateo
Memeo

¿Te quieres meter conmigo?

Vaqueva
Que se arme
Me aviento
Quítome la camisa
Los tatuajes
Panza y risas.

(Sangre, madrazos, saliva, no mames)

Tambores
Muchos tambores

Me la pelan
Me la pelan

Cámara
Ya estuvo.

Catorce

¡Está temblando! Son más de tres horas esperando, tiene frío mi corazón, quirófano de amor, trasplante de ti. De la aorta a la vena cava inferior, te extraño. No quiero que fluyas a otro lado, por eso la válvula mitral y yo te ayudamos a que entres en razón. Ven, te lo imploro. Yendo de la aurícula derecha a la aurícula izquierda, en el trayecto de oxigenación, te necesito, eres mi aire.

Mi primer amor homosexual

Hace tiempo
Siempre hace tiempo
Hacemos
Conocí a un muchacho
Me regaló El hombre Rebelde
En la última hoja del libro
(Ésta)
Escribió un poema
Era como la música de:
Berio
Era como la pintura de:
Toyen
Era como las nalgas de:
Lupita.

Aceite

Es bien divertido burlarse de los demás, de sus filosofías, ídolos y tragedias, de sus logros y propósitos. Somos seres cómicos; todo en lo que creemos termina siendo, con el paso del tiempo, una payasada. Si de verdad fuéramos tan buenos como cacareamos, estaríamos en los hospitales y en las cárceles ayudando a los necesitados, o en la guerra contra el mal gobierno, muriendo por la causa. Pero no, todo lo contrario, estamos aquí discutiendo sobre el imperativo categórico hecho en China.

Nietzsche para los tontos

Si celebras la conquista a pesar de que la montaña te ha destrozado manos y pies, haces bien; el dolor es la prueba, testimonio fehaciente de tu esfuerzo. Admirar la cima desde abajo no tiene mucho sentido, la realmente grandioso es el aire de arriba; sin importar los raspones y el cansancio, inhalas y exhalas junto a una nube que pasa.

Pastiche Cabroma

Caliche ha muerto, ¡que viva Caliche! Porque es con poesía como debemos darnos a entender. La palabra es la madre de todos los vicios del lenguaje, los analfabetos amarillos con ojos de serpiente también son sus hijos. Y más vale un poema a mano que cientos de cuartillas impresas a doble espacio, tipografía Times New Roman, sangrado y justificado.

Versos Malísimos

La deseo en el silencio de mis cuadernos,
atrevido, digo su nombre en voz alta,
eufonía pura declamada para un público inerte:
mis libros viejos y empolvados,
los muebles con su larvas
y el retrato de ella,
un mutismo prometedor.

Derramo la anacrónica tinta de mi pluma al escribir esto,
la emoción de Onán me contagia,
mancho la fotografía con el recuerdo.

Busco la efe de la fruición
en el arcaico diccionario de los sentimientos,
aún indescifrable para muchos.

La amo irregularmente,
cambio las letras al conjugarla,
el adverbio de sus miradas
modifica el lugar y el tiempo de mis acciones.

Insignificante, soy una coma en la existencia,
apenas un rasguño ortográfico;
mas cambiaría todo el sentido
si yo no estuviera en su narración.

martes, 23 de febrero de 2016

El Oyente

¿Es esto un diario arrancarse pedazos de oreja? El carro que pasa, su motor avisa, va el golpe 201 dB. Qué pasa calva baza, por qué te metes en mi cabeza con tu patológica conversación, no me interesa saber si tu tumor es más grande que una nuez y que te lo sacarán el viernes; y tú, la que va sentada a la derecha del chofer, maldita seas, maldita tu voz y el fruto grasoso de tu vientre: ¡quita el altavoz de tu teléfono! Máquinas con bocinas, perros ladrando, coches y motociclistas, el biciclista y su aguda campanita, tilín tilín. La ciudad es mitad autódromo, mitad rastro. Gritan como si los estuvieran matando, para qué nacen, para qué se casan y tienen bulliciosos hijos. También hablo de los run run: arrancan, se van sin decir adiós, son violentos necios tercos, atropellan, pasan por encima de uno, dos, tres transeúntes a la vez. Queda el eco del ruido y el rojinegro rastro de su paso: un daño irreversible en el asfalto, una marca gasto innecesario en la dermis del cemento. No alcanzan los oídos para este rugir tremebundo que es el mundo. Los actuales Ángeles del Infierno ya no traen dos llantas ni pañuelos en la cabeza, ahora utilizan el motor alterado de la cheyene del año: vayacorridos, nalgatón, semosmuchos, muyjuntos, juntititos. Hippies con tambores en la plaza, su mugroso sonido al que no se le puede decir que no, el berreo de la trova en los cafés casi parisinos, el badajo de las campanas que se une a la orgía sonora. Las charlas del bla bla, los murmullos in crescendo, el cuchicheo ubicuo, el escándalo como principio primordial. Vociferan los otros: "Escúchame, es que no me escuchas". Farmacias con bocinas para atraer a los sordos, botargas y muchachas que dan papeles publicitarios, el alboroto de la promoción. Multitudes yendo y viniendo, haciendo sonar sus zapatos contra el suelo, zapateado, y no a tiempo. Los sonidos extraños al masticar sus crujientes alimentos, la tiranía de la vulgaridad suena. Flatulentos oradores son parte del alboroto, todo proselitismo es un vocerío. Eructó esa bestia, éste de acá rechina los dientes, el de más allá le pega a la mesa. ¡El gas, el gas! En la noche es peor, las serenatas, el tren, las patrullas y ambulancias, hay una estridencia generalizada porque las esferas se rompieron, sólo queda el fragor de la melodía. ¿Oír? La lucha es contra la tranquilidad, aquello de que la muerte es el único descanso adquiere sentido si y sólo si el más allá es inaudible.

sábado, 6 de febrero de 2016

Yuxtaposición de gases y gritos

Nos quejamos harto
y hacemos poco,
no hay duda,
está muy dura
la realidad.

Cacarear en el gallinero:
cagada,
plumas
y huevos,
cualquier flatulencia
es orgullo,
la hacemos de pedo por todo.

Huele mal el animal colectivo,
apesta,
la única mano que se echa
es para hundir al vecino
en el charco de la afrenta.

Para matar con la lengua
el paisano,
el compadre,
el amigo,
siempre alerta.

Sobre uno, el mismo

Tú sólo querías ser un poeta serio y escribir versos de amor en las braguetas del corazón. ¿Qué te pasó hermano? ¿En qué momento se hundió el Titanic de tu esperanza? "¿El Caliche? ¡Es un pendejo ese uei!", dicen por ahí. La gente ya no habla a tus espaldas, te señala con el dedo índice y con el medio te agrede. Aún recuerdo las últimas palabras que escribiste en el andrógino camión de la belleza: "Bailo porque ya no llueve en el verano de tu cuerpo". Te hemos perdido carnal.

El fin del que escribe

Como todas las noches, desde que tenía consciencia (conciencia sin s), bebió su mezcal y se fue a dormir. En sus sueños no hubo hambre ni guerra, era un mundo pacífico como no hay tal. Jamás despertó. Esto es dios, pensó el narrador.

Sala de aguantar

Y se quedó esperando los abrazos de la suerte.

Axioma acá

La neta
es bien uei
es más
es el Uei.

Genuflexiones económicas

Cuando hagas un favor cóbralo bien, no seas uei; lo gratis no sirve, va en contra del capitalismo cristiano.

El tiempo, hoy, se mide por quincenas.

Está muy mal pedir prestado, pero es peor pagar la deuda.

La palabra salario se compone de dos vocablos ocultos que explican el origen reptiliano del trabajo: sal y ario.

Ésta es la oferta laboral en Michoacán: policía y mesero.

Al alza la idiotez, a la baja le dicen chaparra.

El dólar vale mucho pero no merece respeto.

Viejas opiniones

Hace rato me encontré con un adulto mayor (eufemismo harto mamila) caminando en la calle, bueno, no caminaba, arrastraba lentamente los pies apoyado en su andadera, y no era tan adulto, le calculé unos 58 años, nada más que muy vividos. Se me vinieron a la cabeza muchas imágenes plagadas de rucos, esos que chochean antes de tiempo. Más allá de si los respetamos o no, de sin son sabios por el sólo hecho de haber vivido más, o de las pensiones que reciben y que nosotros jamás veremos, caí en la cuenta (geróntica) de la relación que tengo con ellos, relación que es de tolerancia y respeto; ¿por qué tengo tantos amigos de la (casi) tercera edad? No soy el mismo de hace diez años, y no lo digo heracliteanamente, me cuesta más trabajo, huevos, recorrer los cinco kilómetros de bicicleta que antes hacía como si el mundo fuera mío, ya no me la pelan todos, ahora veo a los de 18 con algo de envidia. Hoy, cuando los trabajos y las becas son para los menores de 35, uno se puede considerar pasado de moda a los 55, saquen sus cuentas. Obviando las fallas técnicas, físicas, pienso en mis amigos mayores de 50, en su actuar con los otros, yo soy parte de los otros. La mayoría de ellos son muy necios, reacios, no sueltan prenda, es lo que ellos dicen y se acabó; difícilmente aceptarán que han cometido un error o que la información que tienen no es suficiente para entender el mensaje en una conversación, discusión o simplemente para ponerse de acuerdo qué bebida comprar, por ende, al momento de establecer un diálogo, el equívoco es el que gana, dudan no por socráticos sino porque los jóvenes son pendejos por principio. Me doy cuenta de que esto me pasa a mí cada vez más, quizá en menor grado, pero me pasa, estoy creciendo, o sea, me estoy descomponiendo, proceso natural irreversible (los cuarentones se desgarrarán la camisa). Tener la última palabra, el yo sé, ya me la sé, en mis tiempos esto y aquello, también fui reventado, etcétera del segundo aire; éste es el infinitivo imperativo y sistema decimonónico que rige el actuar de los 'señores grandes'. Y digo señores porque regularmente las mujeres adquieren una aire de ternura que les da el incremento de los años, la abuela no es lo mismo que el abuelo; ella es cariño, él todo honor y conocimiento. Son los varones los que no entienden razones aun sin andar en la borrachera, o en otras palabras, son ellos los que tienen toda la razón aunque estén equivocados. La mía es otra de las viejas opiniones que pasarán inadvertidas, que serán olvidadas como los ancianos del rincón.

Josué Ruiz Maldonado, sembrar flores en el infierno

“No era precisamente fino pero, llegado el caso, dominaba el arte de cabalgar en sus semejantes”, estas palabras las escribió Lichtenberg y quedan perfectas para abrir este texto en memoria de Josué Ruiz Maldonado, michoacano abatido por las olas del mar; Oken o El Chino (alias de Ruiz Maldonado) sabía muy bien que los seres humanos estamos habitados por dragones y ángeles, él mismo fue un demonio creativo, sembró flores en el infierno antes de su última brazada.


El corto tiempo


Josué nació en Arteaga el 13 de febrero de 1986 y murió el 9 de diciembre de 2014, en la Costa michoacana. Estudió flosofía en la UMSNH, fue maestro de lógica en la preparatoria número 4, tocó al lado de Jorge Pointelin, su maestro de tambor y vida. Melómano empedernido, podía escuchar música durante todo el día y la noche, sólo por el placer de hacerlo, porque le gustaba. Lector de Nietzsche y San Agustín, una de sus preocupaciones fue el tiempo, el cual se le agotó muy pronto.

Escribió poesía y ensayo, los aforismos eran sus favoritos: “Si supieran ustedes de qué basura crecen los versos sin sentir vergüenza”. Observó a un México que estaba transformándose y no precisamente hacia mejor: “Arma refiere a una orden o a un instrumento de ordenamiento sobre la base del dominio de ciertas tecnologías de aplicación energética variada y con una finalidad persuasiva brabuconamente afilada; armar refiere a un arma en particular: la AR-MAR, siempre presente en la gente que custodia sus umbrales, el mar es el que arma, es ése su significado mitógeno, endógeno y endémico; armado refiere a niveles como el amor o la belleza, a metáforas expeditivas en barcos, a conclusiones orgásmicas, a subconjuntos matemáticos de un todo. En este sentido México está todo armado, No hay inicios ni finales”.


Otra vez el mar


Josué Ruiz Maldonado, poeta y percusionista, víctima del mar, otra vez el mar. Al parecer Reinaldo Arenas escribió para él lo que sigue (sin saberlo): “No le pregunten de dónde viene, ¿qué no ven que proviene de la flor más bella de la luna?”. Aunque ya no está como inteligencia sintiente, sí permanece su pensamiento, a la espera de que alguien lo encienda de nuevo: “Veo crecer hasta mis ojos figuras de silencio y desesperadas. Escucho grises, densas voces en el antiguo lugar del corazón”.

Gutierre, chico, Gutierre...

Comenzaré con la paráfrasis de un texto de Gutierre Tibón: la digresión es la posibilidad de la prosa. Luego, con el agua hasta el cuello, pasaré a reclamar algo, lo que sea, el punto es negro y, a veces, redondo. Porque la visita del Diablo sólo acontece en lugares como Morguelia, depósito de cadáveres con Acueducto y Catedral. El rosa y el rojo no sólo combinan sino que maquillan el rostro de la civilización aguacate. Puré de tomate en las pizzas que piden los que toman las sillas curules de los diputados locales. Culeros todos, culero yo, culero uno, culero dos, culero. Digo, frente al espejo, lacras y me veo a mí. Qué triste situación es esta de morirse. Y termino con estas palabras: El que defiende al asesino que se compre una vaca.

Poner las barbas a remojar

En la Tierra Caliente de Guerrero y Michoacán, en las lejanas comunidades de Chiapas y en el resto del mundo siguen golpeando, encarcelando y asesinando a los inocentes, a los que reclaman por las injusticias que se multiplican como cucarachas. Ya no hay diferencia (¿cuándo la hubo?) entre delincuentes y autoridades; la policía, el ejército y la marina son una bola de mercenarios, entrenados para matar ellos sólo hacen su "trabajo"; la patria es un fajo billetes. Al parecer, no hay otro camino más que el de la rebeldía y el sabotaje. Quien tenga armas, y no sólo las de la razón, que las utilice contra los gandallas, porque es muy fácil apelar al diálogo cuando no están violando a tus hijas, nadie piensa en poesía con una pistola en la cabeza. Desde este limbo virtual los apoyos son muy magros, pura palabrería, es cierto, pero es algo, un pellizco al silencio generalizado, un escupitajo a la tranquilidad. Que sirvan estas líneas para pensar, aunque sea un un poco, en lo que viene a la vuelta de la esquina.

"Canasta de horrores mexicanos"

Entiendo que estamos jodidos
y que la Virgen paga impuestos,
morena la situación nacional
en donde, ¿en dónde?, donde
no hay bombas para aventar,
tampoco aguinaldos outsourcing,
lo que hay son triptongos: uei.

Comprendo que las autoridades
no son nuestras sino de las empresas,
que el alcohol es el rey y seguirá siendo,
que una piedra en el camino se fumó,
sé de las penas con pan de Aurrera
y los domingos carnitas serán.

Pero me saco de onda con tanto oxxxo,
las noticias de la tele no las veo
porque el engaño mata al pienso,
luego, si hay chance, medio existo,
medio como, me dio sueño este país:
duermo entre las mandíbulas de un perro,
ya no los hacen como antes.

Doxopolis

Había una vez un país en donde la sabiduría era un bien común, cada habitante de este lugar tenía una gran inteligencia, podían discernir sobre cualquier tema y nunca nadie se equivocaba. El único problema era que los juicios raramente coincidían, aunque eran sabios las perspectivas eran diferentes, como cuando se observa a un objeto desde distintas aristas y se intenta dar cuenta de él, por lo cual los unos estaban en constante conflicto con los otros, ya que, como en el cuento de los ciegos y el elefante, jamás se ponían de acuerdo en algo. El nombre de este lugar era Doxopolis. El supremo jefe (autonombrado y defendido por un grupo de extranjeros) tuvo una idea grandiosa, para que ya no hubiera peleas y la nación avanzara se permitiría expresar las opiniones de todos pero el estado tendría siempre la última palabra sobre los asuntos públicos, y también privados, así no se generarían discordias y malos entendidos. Al principio hubo protestas, varios ciudadanos de Doxopolis fueron arrestados y otros desaparecidos, pero después de unos años llegó la calma. La gente seguía siendo muy lista, sin embargo se guardaban sus consideraciones para no causar problemas, obedecían sin chistar. Lo cierto era que el odio se iba apoderando del ambiente, se tornaba tensa la situación. El gran jefe notó que la población estaba triste por no poder hacer uso de su inteligencia como antes, el control ya estaba tomado, lo que faltaba era una válvula de escape para el vulgo, porque la alegría genera más riqueza, desde el punto de vista económico. Fue así que un miembro del gabinete supremo tuvo una gran idea, "les daremos un mundo virtual en donde los habitantes de Doxopolis puedan manifestar todas sus ideas sin que dañen a nadie, este espacio también será controlado por nosotros pero sin que ellos se enteren, así habrá un ambiente de supuesta libertad". Entonces ocurrió lo deseado, la gente entró al internet y todos fueron felices. Fin.

Ajolotes musicales

Rey del mundo y Padre Santo, la oración en clave de tres. No hermano, nosotros no rezamos. Después de las tinieblas viene la luz negra y se hacen visibles las manchas de semen en las sábanas. Llévala calmada con calamina. Pues sí, pues no, pues si di, no digas eso, di estotro, se hace lo posible, cableado reggae, porque tu padre y yo nos esforzamos mucho para que tuvieras una educación más o menos decente y salieras adelante en esta sociedad donde si no te endeudas no existes, quítate esas rastas. Son dreadlocks. Churros con chocolate remojados en su propio honor que no merece ni el trato del ingeniero que conduce el carro que te lleva a la Zona Roja donde el hijo del General Cárdenas es empalado por tremendo miembro lechoso, venas inflamadas. Pagas o mueres o debes de nuevo, guapo te pones, te vi desde mi ventana. Tarjetas de crédito para los negritos de Acapulco, como si fueran pobrecitos, todos ellos son violentos porque su raza no habla, es el espíritu el que se encarga de los discursos ante el pleno del plexo solar. Una montaña de cruda sin agua mineral a las afueras de esta gran ciudad que amenaza con cerrar sus calles a la primer provocación, sale un José Vasconcelos como volcán, espera un poco, José José se inyecta insulina. Quítale las branquias y el pellejo, a mí me das la rabadilla, ajolotes frescos, lleve sus Ambystoma mexicanum asaditos, buenos para devenir en lo que antes fuimos.


Entiende que no entiendo que la sal con limón en los churros con chile ayudan a bien morir a Jaime Sabines, poeta de la compañía de teléfonos mexicanos. Rey del mundo, por ahí vienen los Vampiros de Guanabacoa, traen cajas de plátanos podridos que sirven para destruir las ganas de seguir bebiendo alcohol de caña. Padre Santo ¿escuchas a Gustavo Cerati en salsa?, lo escuchas aunque ya haya muerto por eso no lo hallas en ningún cuarto inhalando cocaína de fresa. Pobre vato. Inserta una moneda de diez pesos en la máquina de hacer música. Voces que anuncian otro día más en que la gravedad y la dignidad: caen

Te cae de madres del cielo lluvia y algo viscoso, másomos nosotros los ángelesimiescos. Tengo un frasco de vidrio con orines adentro. Ando en carro comiendo salchichas asadas que compré en la tienda del judío tuerto. Jodieron a Matías en el oxxo por un cambio que no ocurrió, en la otra caja lo atienden, le dijeron. Quién es aquel que se esconde en las mañanas, detrás del número 12. Miro lo que escribo pero no lo entiendo.

Papa en Michoacán: 1

El tema: El Papa.
El problema: El dinero.
El poema: La venida.

Camino esquivando zanjas y coladeras abiertas,
me bajé de la banqueta porque un perro me asustó.
¿Por aquí pasará su santidad? Pregunto a Pepe Grillo,
el de mi cabeza, el que siempre responde mis dudas.
Sí, por aquí andará el papamóvil, sus llantas santas
pisarán el chapopote que oculta nuestras desgracias.

Tengo miedo de que el Papa sufra un accidente,
amigos míos han muerto por causa de las malas
administraciones que se gastan el dinero en todo
menos en tapar las vergüenzas urbanas que no sólo
afean la ciudad sino que son trampas para los carros,
hoyos negros en donde el catolicismo puede sufrir otra caída.

Digo otra porque los pedófilos han saboteado al Vaticano,
Roma es buena, Roma es santa, Roma también,
no miento, es un jabón para la ropa y los trastes.
¿Habrá solución o sólo simulación? Sigo mi camino,
entiendo que los problemas terrenales y morelianos
no son nada para el máximo representante de Dios
en la tierra, aunque ésta no sea tal y tenga baches.

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Niños, ¿se portaron bien durante este año que terminó? Porque si no fue así no habrá regalos del día de reyes para ustedes. ¡Chinga a tu madre puto!, me valen verga tus pinches juguetes, yo me drogo y con eso soy feliz. Cuidado con tu lenguaje Jesús, tus hermanitos son muy susceptibles, ellos repetirán las majaderías que estás diciendo, te pido por favor que no digas más barbaridades. Barbaridades mis huevos, lo único que haces es engrosar los bolsillos de los comerciantes neoliberales, estos pinches juguetes no tardarán ni medio día en ser destruidos, puro plástico contaminante, deberías de introducirlos en tu ano para que tengan un uso más adecuado. Insensible, eres un monstruo, no sabes nada de la ilusión de un niño. La única ilusión de un niño es que le pongan atención, que lo quieran; no te azotes contra la pared, comprar esto o aquello sólo alimenta tu ego, el qué dirán los vecinos; la cuestión es presumir la capacidad que tienen los padres para tirar el dinero a la basura, el día de reyes y todas estas mamadas me las paso por el arco del triunfo. También compré algo para ti. ¿En serio? De seguro es otra de tus pendejadas pedagógicas, Ten. ¿Qué es? Ábrelo y verás, te quiero a pesar de que eres un grosero, lo sabes, anda, hazlo. ¡Ah! No lo puedo creer, es una jeringa y diez dosis de negra, de la buena, hasta la liga para el brazo me trajiste y también la cuchara, ¡te quiero mucho Satanás! Ya ves Jesús, este día es para compartir, sin importar si somos comunistas o cristianos, la rosca y el chocolate nos esperan en la mesa, demos gracias al señor.

Mejor solo

¿Qué es la dignidad? Un buen madrazo en la cara de la vejación, un ya estuvo con el tubo del yo soy, el darse vuelta a tiempo para no quemarse como las tortillas del conformismo. Es respetarse a sí mismo, ser consecuente con lo que uno cree y piensa; pero lo más importante, dignidad es afirmarse ante la adversidad, decir no aunque todos digan sí, mejor equivocarse por cuenta propia que compartir el triunfo de los tontos.

Espeso

Contra la estupidez exacerbada no hay argumento que valga, las palabras y los hechos poco sirven ante un ciego de entendimiento. No tiene caso gastar saliva, al menos que sea para escupir la cara del necio, es decir, ponerse al nivel de los babosos, esos que como única repuesta sólo tienen baba como defensa.

Cardenche style

Voy a vivir en los desiertos de las multitudes para que mi alma encuentre sosiego, entre tanta soledad individual los rostros se vuelven oasis, eso de apartarse sin irse me está gustando. Más valdría mejor que las dunas estuvieran en mi corazón, así, en cada tormenta, podría viajar sin moverme y cambiar de forma siendo el mismo. Yo no me acostumbro a lo que soy, los otros siguen siendo los otros: piedras, huizaches, serpientes. Las noche es un coyote que canta a los destellos de la existencia.

Ubicuo

Opinemos todos, lancemos diatribas para arriba y luego desaparezcamos entre la multitud binaria, porque pensar no es lo de hoy, la baba y el escupitajo mental se esparce por las parcelas virtuales, estas ruinas que ves, amigo Jorge, son la civilización. Esta mina de estiércol, estos "amigos" estudiosos del vacío, estos pronombres proteicos. Somos la aprobación y la calumnia copulando en un gerundio apocalíptico.

Y tú, sí, tú, di algo, lo que sea, lo que te gusta, lo que no te gusta, apóyate en el infundio, te queda bien esa actitud desechable donde viertes la cerveza de tu existencia, pura espuma ontológica. Estamos a la espera de que aparezcas en la esquina del ordenador, sabio y simple, con tu cara de simulación, con tus gustos musicales, háblanos de los artistas emperifollados con los que te masturbas enfrente de tu madre, anda, dinos lo que no sabemos. Entonces, un segundo entonces, entonces la aprobación. Lo que es bueno y lo que es malo, tú lo sabes, tú lo entiendes. Danos tu miel marrón para embarrar en el pan de cada día.


Yo lavo la sangre de la tina de Anita. Tú ves todo esto y escribes un poema. Él denuncia las injusticias históricas. Ellos lo comparten, ustedes van al evento y nosotros seguimos en el atajo del ser, la brecha que nos lleva al comentario acertado del dios de la demencia.
En las vísperas de lo de siempre.

De los santos inocentes o de la broma histórica

Tuvieron que ser asesinados cientos de niños para que tú puedas hacer una broma estúpida este día, no te detengas.

Es un mito cristiano que Herodes haya cometido tal crimen, cometió otros pero jamás fue presidente de la república.

Los santos inocentes, si existieron, ¿cuántos fueron? Sólo Mateo habla de ellos, quizá sea porque El Grande compró a todos los historiadores de su reinado; Mateo no vivió en esa época. Tal vez fueron muchos los niños pasados por la espada, conociendo un poco el relato fantástico de la humanidad cualquier cosa puede creerse.

Aquí en México deberíamos de hacer muchas bromas idiotas todos los días, para olvidarnos de que vivimos en un panteón gigante, para dejar de pensar en que cada metro cuadrado que pisamos es una tumba.